27 jun 2010

Mi cielo fue un día pasear de la mano con aquella mujer niña flotando como si tuviera alas.
No hubo besos, no hubo sexo. Solo esas comunes calles que aparecían tan bellas, sentir su mano, mi corazón en mi palma, y en esos segundos el cielo, sin ángeles, nubes, ni dios.
Un cielo de dos manos que se acompañan unos metros


Dear Prudence

25 jun 2010

24 jun 2010


Mañana ¿Cuántas veces diré cosas que pienso?
Y ¿Cuántas veces no diré cosas que pienso?
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23 jun 2010


Ese día estuvo a punto de decirlo, fue hace bastante…
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21 jun 2010

Robé tantas bocas, para ti, para que digas, no para el beso,
Bajo el mar no siento tu silueta, el profundo puño de agua.
El arriba se alojó en mi espalda, quietito, sin voz, sin sombra,
Imprecisas burbujas arrancan toda la sal de mis manos,
Ya no respiro, soy espera eterna, caigo hacia costados invisibles,
Mis párpados se hinchan, globos negros que invaginan mis pestañas,
Escupo una corriente de mimbre, mis pies se reúnen y se sueltan,
Intento llenar tus manos con mi piel, sentir el temor de tus dedos,
No importa si es aire, agua o hielo, he retrocedido mil años y mas,
No importa cuantas veces te soñé detenida entre la espuma secreta,
Eres palabras, hijas de palabras, tus manos se detienen siempre, siempre,
Los abrazos se disuelven, el océano hoy gotea en una estrella.
Tú los sabes, yo lo sé, pero el gran oído se ha derretido en el coral,
Nadie puede ver a través de la pupila herida de alfiler, no lo creo.

18 jun 2010


El día que murió Saramago
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Muere José Saramago, escritor de lucidez y compromiso

El Nobel de Literatura, José Saramago, en el año 2001.
El escritor ha fallecido a los 87 años a causa de una leucemia crónica
Murió junto a su mujer en su casa de Lanzarote tras pasar una noche tranquila

El escritor portugués José Saramago ha fallecido en la isla de Lanzarote a la edad de 87 años. La muerte se produjo pasadas las 13.00 horas (hora peninsular), cuando el escritor se encontraba en su residencia canaria, acompañado por su mujer y traductora, Pilar del Río.
José Saramago había pasado una noche tranquila. Tras desayunar con normalidad y haber mantenido una conversación con su esposa, comenzó a sentirse mal y al poco tiempo falleció, según explicó la familia.
Saramago, el primer escritor en lengua portuguesa en recibir el Premio Nobel de Literatura en 1992, se había reincorporado a la vida pública en 2008, después de sufrir una larga enfermedad respiratoria que ya lo tuvo al borde de la muerte.
El autor nació en 1922 en el caserío de Azinhaga, un villorrio a 120 kilómetros al norte de Lisboa. En la infancia, la familia del escritor se trasladó a Lisboa donde su padre se empleó de policía, pero Saramago siempre mantuvo su vínculo con su tierra.
Una juventud marcada por la precariedad
La juventud de Saramago estuvo marcada por la precariedad familiar. Estudió en una escuela técnica, empezó a escribir en el 'Diário de Notícias', y, a partir de 1976, se dedicó exclusivamente a la literatura.
Antes de dedicarse de lleno a la literatura, Saramago ejerció como cerrajero, mecánico, editor y periodista, pero fue en 1947 cuando hizo realidad su mayor ilusión, la de ser escritor, publicando la novela "Tierra de pecado".
Afiliado al Partido Comunista Portugués desde 1969, entre 1966 y 1975, y tras un largo silencio, publicó los poemarios "Poemas posibles", "Probablemente alegría" y "El año de 1993".
Tras varias novelas y textos teatrales, en 1982 le llegó la popularidad internacional con "Memorial del convento", un prestigio que consolidó con títulos como "La balsa de piedra" (1986), la pieza teatral "La segunda vida de Francisco de Asís" (1987) e "Historia del Cerco de Lisboa" (1989).
En 1991, Saramago se trasladó a Lanzarote por las críticas que recibió su 'El Evangelio según Jesucristo'. Tras publicar su cuarta obra de teatro, "In nomine Dei", entró a formar parte del Parlamento Internacional de Escritores.
Ganador del Premio Camoens en 1995, ese mismo año inició la trilogía formada por "Ensayo sobre la ceguera", "Todos los nombres" y "Ensayo sobre la lucidez". En 2008 comenzó a publicar su blog, "El cuaderno", y el año pasado presentó su última novela, "Caín".

17 jun 2010


Y hubo un día en que no tuvieron porque recriminarse.
Entonces se recriminaron por eso.
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Poema de 1:37, nubes desinfladas a mano

Vamos, vamos vomita ese silencio de cien filas de dientes,
Mi espalda decidió morder mi pecho y juro que lo siento,
Trece bofetadas a caricias desamparadas rumbo a mí,
Las plantas de mis pies conocen la cantidad de pasos,
Cerré los ojos y un ojo violáceo era extraído de un tubo dental,
Creo que crece una barba dentro de mi cráneo y me pica,
No se pueden quemar los malos poemas de amor que uno junta
(Sigue) se pueden deletear pero no es lo mismo, el humo es hechizo,
Los prepucios de los enemigos se juntaban como trofeo de guerra,
Inventé las tetas de una olvidada tía, también inventé su peinado,
Lo hermoso era cuando iba a salir, me llamaba y me decía 5 minutitos más,
Un sueño herido por una navaja pasa detrás de mí, me hago el tonto,
Cuando salí de la cama era un cuadrúpedo, ahora no estoy seguro,
Pedir la llave y tragar toneladas de lava con tres gotitas saladitas,
No tengo una frase que brille para este relato que no brilla

15 jun 2010


Llévame a España, llévame al Prado, quiero verlos, al lado de Las Meninas
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13 jun 2010

Siete mares para llegar a tu cielo, aquel de tibios conejos tibios,
Entre pies demasiado desnudos, rojos, tierra sobre rojo, tierra roja,
Enormes espacios de silencio para regar la ciudad-socorro, la que conoces.
Pasos que plantan jardines sin flores en un futuro camino, tierno césped,
La suplica de árboles que saben de un infierno-mesa, que se saben puertas,
Delfines heridos por pequeños montones de azúcar impura, flotando,
Y tú y yo. Yo y mis manos sobre letras, tú y tus ojos, que quizás se han ido,
Mi piel, escondida en un bosque de respiraciones agitadas y con musgo,
Tu piel, esa red de color “no entiendo pero te busco” y una acuarela lila,
Mis latidos, eslabones de soplidos agachados, sonidos de gotitas sobre tierra,
Tus latidos, corceles y músculo joven, borbotones de humedales, chocolates,
Mi boca, con palabras prohibidas, limpias y jóvenes, alejadas de mí, entre rejas,
Tu boca, el calido desfile de todas tus sonrisas, de todos tus besos, flores en tu decir,
Siete mares para llegar a tu cielo, mi palacio partido, mis brazos, aquellos intentos amarillos,
Siete mares, una noche arrojada sobre mi frente, una noche con tres estrellas rotas.
El sabor de tu mano sobre mi pecho, el imaginado sabor, la imaginada mano,
Tu mundo, manos claras que eligen un sol cada mañana, sonries el recuerdo de una silla,
Mi mundo, un cuello maltratado que siembra espumas en la playa y que hay que soplar despacito,
Como todo fuego frágil, entre mis manos con forma de cuenco, fogata de marfil cristalino,
Siete mares, diferentes, comenzaré una nave como pueda, partir, solo partir.

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9 jun 2010

La puerta caliente se cerró despacito, tantos dientes partieron mi mirada,
Ahí nomás, ahicito, un silencio lastimado, sollozos entrecortados y callados,
¿Como acostar un cuerpo en ciertos casos? Vueltas y vueltas y una almohada.
Mis pequeños ojos apagando el sol, mis labios tercos, rígidos, sin su mar,
Mar acechado en la playa, derribado por espumas, ya sin brillos, ni estrellas,
Esa playa caminada, hiriendo pies, con el peso de una nuca incandescente,
Esa playa que mienten los sueños con alas, no de Ángeles, no de pájaros, alas.
La mano extendida parece mas sola, todos los huesos amontonados en una uña,
Una respiración de lobo imaginado, lobo que trastabilla, lobo que ya no huele.
Encontrar, colgada de una rama, las imágenes bruñidas por una lluvia feroz,
Los latidos que raspan las arterias, y las venas, tímidos azules hacia el centro.
La flecha enorme, sin sombra, ilesa de chasquidos, viniendo en línea recta,
Un cuerpo de caracol sin casa, ese pecho deshilachado, caen ambos sin llenos ni vacíos,
Sobre arena perdida de un reloj los pasos deplorables, los labios estancados, mi oído,
Agua y arena para esa mascara que endurece mientras despierto, un cemento intacto,
Con palas de palabras relleno el corazón y los pulmones, el afuera se hace cierto, real.
¿Cuantos pedacitos de mí se desvanecen en los vidrios sucios de Pompeya y más allá?
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