
¿Que es lo que haces? ¿Lo eliminas? ¿Lo ayudas? ¿O te olvidas en menos de 45 segundos?
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Hoy, justito hoy, en esta noche límpida, estrellada, pondré la mesa, con mantel simple, y vaso de vidrio con vino tinto como recomiendan algunos de los que saben que se cree que ellos saben y que hablan en televisión.
¿Cubiertos finos o con la mano?
¿Como me comeré a mí “comida”?
¿Pata o muslo? ¿Blanca pechuga maybe?
Además en un gesto que me enaltece por 5 centavos más agrande mi propio combo con unos deditos fibrosos y medianos, con uñas limpias y unas orejitas fritas
¿A punto o jugosa la “mía” carne?
Mas bien lento, con brasita y si es posible al vapor mis orejas plis.
¿Cajita feliz seré? ¿Como se hace para meter tanta felicidad en una sencilla cajita de cartón?
¿Orgasmos comprimidos quizás? ¿Cielos celestiales envasados al vacío?
Como come Coco Camus
Aderezo mis colágenos con finas hierbas, y mis lípidos malvados separaré al costadito del plato.
Bebed esta es mi azúcar en sangre, comed este es mi colesterol HDL
Y asadme en cruz de hierro como a tantos carneritos patagónicos o cordobeses.
Y porque no otra receta.
Quizás pueda ponerme en posición fetal, comprimirme mucho, mucho.
Volver a un original origen new age a fuerza de olvidar olvidos.
Dejar que mi centro amarillo se vuelva y que clara sea mi cubierta.
Enorme, blanco, esferizado, me cascaré en el borde de una enorme sartén al fuego lento y saltaré al crujiente aceite extra.
Volverse en parte Leiro frito y en parte seguir siendo Leiro glotón y angurriento.
¿Y como será ese momento en que mi boca coma mi boca?
¿Mi lengua sentirá el sabor de mi lengua?
¿Mis dientes comientes trituraran a mis dientes comidos?
¿Tragara finalmente mi garganta sensible a la garganta cocida, culturizada, cocinada?
Veremos, ¿retornar y ser nutrientes o comida chatarra de un universo nuevo?
y fueron felices… siempre.
Hoy por suerte me levante no apocalíptica, creo que el mundo durará hasta el mediodía. Gran parte de mi optimismo inicial se lo debo a despertar mirando “Gran Hermano” que según mi profesor de tenis es una adaptación de la novela de Orwel pero con seres en semihibernacion cerebral y que sueñan con comprar cosas en Palermo Soho. ¿Orwel desfilaba para Armani? Por suerte está el zapping y la súper antena satelital con forma de vagina de Caballa en aceite que me compré por I-BEI . Tengo para ver 2381 canales, incluso el canal de los jubilados del sindicato de ascensoristas del Empire State que es una mononura. Con asombro veo que hay mas mil versiones de gran hermano en todo el mundo, que se diferencian entre si en el talle de pechos de las protagonistas femeninas, y recuerdo que mi tio dijo que ese programa fue pensado por Hitler, pero mi tío no sabe nada de no hacer nada y esperar ser famoso sin hacer nada. Los noticieros en lituano me dejan mas tranquila que las ediciones locales, son mas Power y con un touch Kusturica, queda bien decir un “ touch Kusturica”. También observo que el 79,6 % de los programas para chicos tienen como objetivo hacer transpirar hasta la deshidratación total a seres humanos que están debajo de un disfraces de osos transgenicos y paranormales, eso lo dijo mi madrina, y a mi me encanta repetir lo que dice mi madrina aunque no entiendo. En deportes ahora estoy viendo la semifinal de los juegos olímpicos para neonazis austriacos y el gran medallista es un moreno centroamericano exiliado que no pueden alcanzar los rapados que lo persiguen y que esta batiendo marcas en todas las especialidades pedestres, re cool el Chico. Salsa , quiero Salsa. Hablando de Salsa, aprendí unas recetas maravillosas en un canal asiático, la sopa de uñas de pies de mineros chinos me resulto interesante pero no de vanguardia. Ahora mismo hay un desfile de modas de un diseñador checo, el más exitoso en Paris en estos momentos, en el que se ven modelos de vestidos realizados con carcazas de Pentium 3 combinados con faldas de tejido de pelo de pubis de gorilas de Tanzania en punto cruz y con frutillas con crema, quiero una yaaaaaaaaaaa , Papaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!. Bueno yasta. Tengo que envasar mis flatulencias, creo que se venderán bien para Pascuas, eso dice mi manager y mi CEO on FIRE y estoy refeliz porque me voy a comprar muchas bikinis nuevas para el calentamiento global. No quiero que me agarre así como out.
Paris Hillton de Zolrak de Aomour
Arranco mi mirada y la empaqueto con envoltorios de infiernos adheridos a un perro húmedo.
Destrozo con mi lengua corazones que laten lluvias de verano hacia un pie exiliado.
Capa por capa, de piel y tejido, llego a mi garganta y afilo una navaja púrpura con la oscura sequedad de aquel hueco extremadamente antiguo que habitaba mi garganta.
Derramo cien recuerdos, obsesivamente contados, en el ruido de la calle Solis, justo al mediodía.
Masticaré noche tras noche todas las estrellas que canten con voz de grillos metalizados.
Rasuraré el mar más ebrio de todos los mares conocidos en mi vientre celeste celestial.
¿Cenaremos otra vez los mismos cartílagos con fondo de película de final previsible?
¿Rezaremos palabras unidas y mirando un techo que oculta infinitos copulando cada noche?
¿Asesinaran nuestras pesadillas con píldoras de eficiencia científicamente comprobada?
El cartero acaba de avisar que mañana sepultaran al mar y a todos sus seres en un inmenso buque de hojalata oxidada.
Le dije que no llevare una selva entera sobre mi hombro esta vez.
El cartero me dijo: ¿Te crees hijo de Luis Buñuel? Tarado.
De inmediato reaccioné y escribí, como un rayo, en un papel encerado, que luego doblé dándole forma de avioncito que se clavo en el ombligote de la suegra del cartero: Nunca le llevaras una carta a Neruda y menos aun jugaras metegol con
¿Porque escribes estos renglones sonámbulo mientras sueñas con elefantes contorsionistas?
¿En vez de esto no podrías mandarle una misiva a Soñadores Anónimos?
Por suerte sonó el teléfono y no desperté.
Oriel Zolrak
¿Acaso la piel olvida?
Un océano de caricias recordadas se derrama en un silencio,
Con aroma de antiguos pasos, sin huellas, sin tropiezos.
¿Acaso la piel recuerda?
El piadoso contacto de una mano con el rostro,
Sudor de caminos áridos, con la mirada baja, bien baja.
¿Acaso las manos saben?
Un recorrido limpio por un desierto de nieve tibia,
Y un temblor, y la piel que llama al beso.
¿Acaso las manos ruegan?
Ásperas líneas de arena seca, que desconciertan a la gitana,
Esperanza de rodillas, llanto ausente de un ángel derrotado.
¿Acaso tus ojos duermen?
Cielo azul de azules nubes y azul sol junto a su luna,
Hasta aquí llegan las letras, que no saben, que no olvidan.
¿Acaso la piel olvida?
Cuantas palabras, una tras otra, intentando e intentando.
Ella, con el pelo tibio, buscando acariciar un corazón con un montón de letritas bien pronunciadas.
Antes caminaría bajo cielos de cables buscando las justas frases que obrarían el milagro.
Después, talvez, se recriminaría por algunas cosas dichas y por las que olvidó decir.
Ella, con sus ojos alas, se había jurado que no habría lágrimas saladas, ni suplicas temblorosas.
En el medio de una frase, quizás una de esas que uno sabe que caminan hacia un abismo, decidió callar.
Y calló y corrió.
Corrió y corrió.
Tan lejos, y mas lejos.
Su boca seca suplicaba por lágrimas húmedas.
Sus ojos … no lo sé.
Te espero, y que mil lunas puntiagudas iluminen mi nariz si es necesario
Te espero, aunque los cielos me envíen mil lluvias otoñales con antifaz de hielo
Te espero porque si, sin pensar cualquier pasado, porque si.
Te espero sin esperar, sin imaginar futuros de jardines y sombras verdes
Te espero, no habrá preguntas acerca de las estrellas que olvidaste mirar en el camino
Te espero, siempre. Te espero como siempre. Te espero como nadie te espera.
Señoras y señores de este extraño espacio virtual, directamente de fábrica y luego de arduos y penosos trabajos he terminado el pedido de la acaudalada familia Rivera de los Fungis Prettos Garcia.
Realizando en tiempo y forma las tareas encomendadas a saber: Un Didjeridu o Didgeridoo llamado Boniato Marcopoli Percenit de Alcazar Gomez Torti.
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Ventanas, Caracoles, y mi amada Jiralisa
Ella, la única Jiralisa de la Galaxia y de la cuadra, del universo también y de cualquier zona a donde llegue el 60, que sueña con el amor imposible del Papa Gritón de Francis Bacon, ese Papa que parece cantar “Leguizamo solo” pero con Gardel apuntándole a la sien con un 38 magnun Special que heredo de Pedro Navaja.
Y es así, desde esa pared blanca con marcas de patas de gatos estirados y con doble personalidad, mis gatos se creen ardilla, uno, y alfiler, la otra.
Decía, ella llora y ríe, llora lagrimas de hormigas rojas muy chiquitas que insisten en comerse todo Pan Dulce Marcolla que entra en mi casa Batllo imaginada por un Gaudi Gordo y calvo, alcoholizado y desaprensivo.
Decía, juro no desviarme esta vez, que La Jiralisa, junto a Veritas, el perro chueco que solo quería ser mayor y recorrer Pensacola, lloran ambos hormigas “come come”.
Las hormigas “come come” desconocen a Freud y a Edipo también. Ahhhh, estoy viendo en mi canal 15 de cablevisión “Gran Hermano 2007”, y muestran dos chabones que duermen y roncan, duermen y roncan, gastar 200000 megavatios de potencia para mostrar tamaños inútiles. Los productores de televisión deberían someterse a vaporizaciones cerebrales focalizadas, por medio de el antiguo método de flatulencias de Zeus, o de Hades, que con la dieta que debe tener por allí abajo, mamita querida!!!!
Decía que la Jiralisa se enamoró ahora del calefón del vecino, y no para de cantarle temas de Silvio Rodríguez. Alguien conoce una terapia alternativa para desenamorar Jiralisas que tienen las cuerdas vocales de una gaviota desequilibrada por intentar comerse a Moby Dick.
Ahhh de Caracol nada sé, es muy reservado y creo, así
lo afirma un rumor vecinal, que su destino es Estocolmo.
Oriel Zolrak
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Bueno ahí va otro pedacito de obra que estoy haciendo y esa aparicion de palabras con el fragmento.
Siempre hay un lobo, en la cocina, en el paladar o en el sueño de un felino.
Siempre hay un lobo que derrite oficinas y carteles indicadores de neón.
Siempre hay un lobo, tan desierto y demacrado, herido de siete flechas.
Miro mis caninos en un espejo oxidado.
¿Deberé afilarlos y preparar el maxilar?
¿Deberé aprender a conocer el sabor anterior al fuego?
¿Deberé olfatear el sendero de un venado rojo?
¿Cual es el último espejo en que miraste lo que tragas a diario?
Acaso no matan por ti aquellos hombres oscuros en un lugar alejado
Al final recuerda que el escarbadientes se puede clavar en tu lengua seca.
Y nada mas.
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Otro pedacito de la obra que estoy haciendo, y un intento de poema.
Luna escasa, intento de diosa oscura, agazapada en una nube cristal verde.
El pez plateado que mastica mariposas, que le ofrezco de a poquito, mira tu ceja.
¿Fuiste estomago hambriento en el borde de una espina?
¿Salpicaste sangre hueca en aquel amanecer que fue futuro?
¿Te esconderás o estiraras tu cuello Jirafa de foto vieja?
Luna ilusionada, sendero que se pierde en fríos bosques, debes saltar ahora, ya.
Avenida de Mayo, con trípode, Dalmiros azules y Celestes claras, justo un domingo de orillas y empezares, nocturnos empujadores de fardos de cartón que están empezando a regresar a sus casas de paredes con grietas y arrugas, agujas y alfileres. Ahhhhhhhhh Horribles las luces navideñas.