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Intento numero 3439 de variaciones posibles
La Noche, no mil y una
A veces pienso que arribamos de la noche, tierra de sueños, tierra de olvidos. La noche amando al sueño es creadora de los aconteceres del día que le sucede.
La fracción que existe entre la noche y el día es un silencioso parto en el cual nacemos nosotros, la vida y las cosas.
En la noche extrema (a pesar de utilizar todos los artilugios que ideamos para iluminarla, conocer sus secretos y tranquilizarnos) se deshacen y rehacen, como en un caldero infinito de brujas y dioses innombrables, todos los elementos que veremos durante el día,
Continua creación y continuo descanso eterno entre oscuridades nocturnas.
Somos hijos de la noche, lugar de extensas mixturas y encantamientos, y el amanecer, ciertamente bello, son los últimos retoques de la noche a lo creado, de allí su brillo mágico.
Cada mañana responde y espera viva, en su transcurso agitado su descomposición entre las sombras del atardecer, y ciertamente luego la noche hace su febril trabajo, quizás con la ayuda de Efestos u otros dioses laboriosos.
Oriel Zolrak
Llueve otra ves, vez
Hoy llueven pequeñas aceitunas fileteadas,
Y observo demasiadas personas masticando sus teléfonos celulares,
Ahora los hacen de sabor frutilla, me dijeron,
Pero no te comas el cargador, me volvieron a decir.
Prefiero las peras, rellenas de uñas si es posible.
Escucho demasiadas palabras repetidas y repetidas,
Me desconcentran al escribir tan bellas sentencias,
Un hombre viejo se fundió a mi lado,
La gente lo pisa y putea porque es muy pegajoso,
Tomo su ojo para enviárselo a su gato,
Grito: ¡Abre tu mente!
Cuatro me amenazan: ¿Para que crees que construimos esta casita?
¿Para que alguien venga a echarnos?
Los cuatro soplan vientos muy filosos que me cortan y transforman,
Ahora soy una pila de cubitos de un centímetro de lado,
Caigo o caen por una calle con pendiente,
Con mi mente, repartida en ciento sesenta y ocho cubitos,
Logro crear una energía que mantiene a los cubos juntitos
Cayendo por la interminable calle como dados.
Un cubito le grita a otro: ¡Estoy solo!
Otro cubito le dice: Si
Tres cubitos lloran, seis cubitos ríen, ciento tres caen y caen indiferentes,
El resto muestra cierta ansiedad,
Me duele la garganta, pero ¿en que cubos se alberga?
Un grupo de cubitos avisa: Todo texto tiene introducción, desarrollo y final,
Un millar se niega a seguir tal sentencia cuasi imperativa,
Otros cubos hablan de las continuas contradicciones del ser humano,
Otros, más bestiales, se comen otros cubitos,
Se preguntan: ¿Es esto un acto caníbal?
Nadie contesta,
Las aceitunas fileteadas hacen todo más difícil,
Dios mío, empieza la plegaria de un cubito, que lluevan paños verdes y suaves,
Siguen lloviendo esos verdes filetes, la plegaria de poco sirvió
¿Y los carozos?
Ya están en el cielo, interviene un cubito que se ha canonizado a si mismo,
Los cubitos que tienen algo de mis huesos suenan a dientes de miedo,
Un cubito de lengua cae a ritmo de caracol,
Que difícil es mantener tantos cubitos juntitos y con un objetivo único,
No hay libros de autoayuda para cubitos, y es una dura noticia,
No es hora de que este trayecto sin sentido termine,
Otro dice: Seguro que al final de la pendiente hay una pared
Y allí por fuerza del impacto volvemos a ser Carlos Leiro.
Es un final previsible, bien a lo Hollywood
Pero eso no pasa, hay un poderoso impacto de cubitos,
Con una intensidad de varios megatones,
Pero del humo producido por el choque sale un tapir con nariz de pollo,
Una lagartija embarazada y una “ele” que busca una vocal.
Fin, no sé, ¿Fin?, te dije que no sé, ¿entendés o no entendés?
dibujo
pintura
Hay un sendero incomprensible entre mi pulgar y la planta de mi mano,
Pero acotamos el tiempo a nuestras vidas para que las lágrimas quepan en un jarro,
Pero una hoja que aguarda su otoño se vuelve maravilloso cielo verde,
Pero una hoja que aguarda su otoño se vuelve infinitud de senderos de savia,
Cielos y senderos pueden ser infierno paraíso, paraíso infierno,
Desesperados llamamos al acorralador de inquietudes,
Con reglas, escuadras y su espeso dogma,
El nos hace sentir que congrega a las estrellas bajo un tinglado,
Y que el incontenible azul profundo se debe cuadricular,
Sonreímos, dientes blancos frente a una vidriera abarrotada,
Sonreímos, al aire que tiene nombre y un precio respetable.
Y que del que sabe que un viernes no es bebible,
Y que del que desconoce suelo, cielo, pared, sendero.
Aquel que sabe que su vestimenta es robada,
Aquel que no sabe que hay entre pieles opuestas.
Nada,
Nada entre olas que arden y refrescan,
Nada hacia una costa vedada a su mirada,
Nada y nada, sin saber donde empieza y finaliza su cansancio.
¿Y cual es el borde de tu cabeza?
¿Y si no tiene bordes y tu cabeza atraviesa otras cabezas?
¿Si tu cabeza me roba un sueño que no recuerdo y lo hace suyo?
¿Y si tu cabeza le manda a mi pierna que rasque mi otra pierna mientras estoy distraido?
¿Y si tu cabeza almuerza sabrosas dudas de terceros?
¿Si tu cabeza origina una crisis matrimonial en una pareja que lleva 20 años de casados simplemente porque quería respirar por la oreja de la mujer?
¿Y si tu cabeza absorbe el shampoo para cabellos filosos y parafinados?
¿Y si tu cabeza defeca hormigas negras que me picaran mañana?
¿Y si tu cabeza rodea otra cabeza mayor y se deshilacha en el intento?
¿Y si tu cabeza transforma el dióxido de carbono en triglicéridos acumulables en mi espalda?
¿Y si tu cabeza tiene una lengua interior que relame recuerdos para hacerlos olvidos?
¿Y si tu cabeza flota hasta mi ojo y la pincho con mi pestaña postiza?
¿Y si tu cabeza come tres almohadas por noche?
¿Y si tu cabeza es la uña de un dios arrinconado?
¿Y si tu cabeza se cae hasta tu talón derecho y ves tus pasos hasta la puerta de tu casa?
¿Y si tu cabeza comparte el alquiler con el hombro de Roberto y los desalojan a ambos?
Y así hasta miles de millones de posibilidades más.
¿Y si la muerte es de colores?
Un pasillo más.
Pero hoy,
Un corazón arrancado con pincitas de acero bien pulido.
¿Y si este segundo cae por la ventana?
Un pájaro lento,
Pero hoy,
Una piel envejecida en el revés azulado.
¿Y si este sólido entorno es un mar?
Una ola sonrojada,
Pero hoy,
Una astilla viscosa va de mi talón al entrecejo.
¿Y si lo que amé brilla y brilla?
Un portón olvidado,
Pero hoy,
Mi lengua muerde mi garganta.
Pero hoy,
Pero hoy,
Pero hoy.
El mirrow
¿Contaste cuantos delfines rosas nos quedan en el rio?
Me quito el tiempo de mi piel,
Camino en el borde de un estornudo,
Trago un amazonas de saliva,
Y te miro, me miro.
Quizás eres superior por el silencio,
Asesino de narcisos y tulipanes blancos,
El tiempo rebana transparencias de mis ojos,
Alquilo un aguaviva y vidrio ingles,
¿Contaste los tigres que ya no duermen en Bengala?
Toco mil labios en una sola boca,
Intento arrancar una verdad al aire espeso,
A pesar de no fumar exhalo el humo,
¿Contaste los azules atunes en el norte?
Escapo de escapar así no escapo,
¿Dios esfera u hombre?
Carne te veo en tu sendero de vejez,
Morir, muero, moriremos, y vuelvo a patalear,
Pero con alas de cartón quemado y en silencio.
Morir, muero, moriremos, cepillo angustias y algún cometa,
Principio, fin, infinito, inentendible, antientendible,
Pero las ballenas varadas me siguen dando pena.