
Dibujo de 50 por 70 cm, Sin titulo, Pluma y tinta sobre papel
Clic en la imagen para agrandar
For information in english please send email to : carlosleiro@zc.com.ar
El mirrow
¿Contaste cuantos delfines rosas nos quedan en el rio?
Me quito el tiempo de mi piel,
Camino en el borde de un estornudo,
Trago un amazonas de saliva,
Y te miro, me miro.
Quizás eres superior por el silencio,
Asesino de narcisos y tulipanes blancos,
El tiempo rebana transparencias de mis ojos,
Alquilo un aguaviva y vidrio ingles,
¿Contaste los tigres que ya no duermen en Bengala?
Toco mil labios en una sola boca,
Intento arrancar una verdad al aire espeso,
A pesar de no fumar exhalo el humo,
¿Contaste los azules atunes en el norte?
Escapo de escapar así no escapo,
¿Dios esfera u hombre?
Carne te veo en tu sendero de vejez,
Morir, muero, moriremos, y vuelvo a patalear,
Pero con alas de cartón quemado y en silencio.
Morir, muero, moriremos, cepillo angustias y algún cometa,
Principio, fin, infinito, inentendible, antientendible,
Pero las ballenas varadas me siguen dando pena.
Mis dedos están tan lejos ahora,
Ni siquiera pueda escribir la historia de aquel loco que enviaba rosas a su amada desde un manicomio sin jardín,
Las estrellas no atravesaran el techo esta noche,
Tampoco la luna morderá mis oídos,
Pero la pena,
La pena en un corazón con vetas de metal hirviente.
La saliva siempre empeñada en mojar mi boca,
Mis pestañas tartamudas sin que yo lo sepa,
Mis uñas silenciosas ya han tomado vuelo,
Un silencio de rinocerontes asesinados uno a uno,
Las palabras se angostan y caen como hojas de un otoño antiguo,
Mis mandíbulas apretadas sin dios ni ciencia,
Un camello trozado va rumbo a una sopa,
Una pantalla eructa una realidad idiota
Y mis dedos siguen tan lejanos,
Mi piel, una autopista de impedimentos
Y para una mujer que existe y no existe
Soy invisible.
Cabellos y una mano,
Sigilosa como un atardecer de otoño se va formando la caricia,
Esa pequeña eternidad inquieta y dulce que detiene el tiempo,
Tiernas olas infinitas que los dedos van surcando como naves,
No hay voces, ni jadeos, solo el sonido de la ternura, si lo hay,
El calido aliento de la piel que detiene toda forma de abismo,
La muerte queda lejos cuando habla la caricia,
Las manos tejen y destejan amores desconocidos
Cabellos, dedos, campos, cielos, lirios, lunas
Cuando la caricia nace, cuando la caricia crece.
Si dios tomara una forma sería la de la caricia.