28 feb. 2010

La meseta

Mi mejilla clasificada como semitersa jamás ha tocado el suelo,
La he resguardado de las lenguas de todas las avispas, negras, hueso,
El sudor construye en mi espalda íntimas catedrales de hielo,
¿Es por eso que no puedo parar de girar? Mis dedos no contestan,
Cada instante hierve y se aleja, cada oro destrona al anterior,
Esa miel solitaria se refugia tibia en los imperfectos muslos,
Cabalgan corceles lacerados por hojas de papel resecas, curvas,
Cada pequeño intento de aspirar profundo se atraganta, inflama,
El antiguo recinto de una copa de madera encerada, firme, sugiere,
A todos mis tendones que se desprendan, mi piel fortalecida detiene,
Detiene los músculos que obedecen sin saberlo, rodillas, cabellos,
Detiene mi mente a los espejos que se acercan encorvados, nieva,
El milagro breve del relojero, las sonrisas sin dientes ni marfil,
He saltado la estupida valla del bienhechor, lentes verdes, finos,
Giro y en cada giro mi barba oscurece mi mentón, labios, sales,
Giro y hay un cielo interminable, estrellas negras, rubias sombras, asteroides,
El sabor de la palma de mi mano, es un lobo el que te mira, ahora, ries.

25 feb. 2010

23 feb. 2010

el tomasueños

Ella no sabe de sus dormires, despierta frágil con sensaciones de auroras,
No sabe que en sus sueños ella sostiene todos los amaneceres,
Sus pulgares y sus índices le alcanzan para soltar el sol,
Tampoco sabe que sus abejas fabrican mares en sus colmenas,
Que un sable azul aguarda, quieto, la brisa que lo pulirá hasta la nada,
Que hay un río que orbita un planeta, y cada tanto un pez cae en otro río,
No sabe que sus parpados mastican lentamente el viento que se aleja de una bandera,
No sabe que las almohadas tiemblan cuando ella sueña negros demasiado negros,
En una noche además puede enhebrar todos los árboles que han sido bien cuidados,
Ni se imagina los altares construidos de suspiros y alientos agitados, secos,
Ella se da vuelta en la cama y tropiezan los astrónomos con sus estrellas,
Ella no sabe que la observo y cuido cada noche, los tenues movimientos,
Que originan hojas de azúcar en un hielo delgado, todo observo,
Soy el que construye el olvido, unos segundos antes de cada despertar, es injusto lo sé,
Ella no sabe de mi existencia, tampoco del gato que atrapa la línea del ecuador,
Miro, mejor, siento sus sueños, como cuando ella esparce trozos de cielo sobre el barro,
Me coloco a milímetros de su frente, estoy a miles de kilómetros de su alma costurera,
Imagino el color de sus ojos, pues nunca los he visto, su despertar me disuelve,
Ni se me ocurre tocarla, interrumpir sus sueños me traerían infiernos desbocados,
No pienses que la sueño, ni que ella me sueña a mí, sé de sus sueños no de soñadores,
Solo sé que cuando nos besa la luna puedo ver su rostro y acurrucarme, pero,
No debo perder ni un solo sueño, es lo que hago cada noche.

Pelo angustiado,
Caído de una blonda cabellera,
Busca novia, si es posible de pubis o de ceja,
Pelirrojas teñidas abstenerse.
Soy morocho y de buen porte,
Y aspiro a formar parte de una peluca del teatro Colón
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22 feb. 2010


Tratando de tocar una estrella… y la va a tocar nomás
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21 feb. 2010


Era la primera vez que se atrevía a levantar la mano y preguntar algo.
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Pavana para una infanta difunta


Soles internados en lodo espeso, cuentan historias, historias desparramadas,
Inútiles recorridos de una luna con bordes de arena, melancólicos viajes,
Entre espacios agotados por soledades, atados a historias pequeñas, ínfimas,
Puedo recibir todos los vientos en mi frente arqueada, mirar hacia el cielo,
Que se quedo estancado entre mis rodillas, azul, con rumbo hacia un atardecer,
Asombrado veo aquel color terso, me siento una estrella sin deseos, vuelo,
Todo mi cuerpo ha anochecido y lo sé, las ilusiones se han embarcado,
Veo sus naves en un horizonte que acabo de imaginar, mar de aguas tibias,
Mis sienes me dictan un bosque inevitable, oscuro ya, me espera, voy,
Veo las últimas pieles, se derraman en telas envejecidas, sonrío,
Veo mis dedos, impresionan lo labiles que se han vuelto, algas rosas,
No me lo imaginaba así, con cierta dulzura, dejando mi agotado cuerpo,
Caminar sin escuchar los pasos, entre indecisiones y millones de hojas,
Sin voces que me aguarden, ese apagado intento de acomodar la sombra de tu rostro,
Sabiendo que es la última mirada, sin conocer porqués ni cuandos, voy,
Creo que así debe ser, mirar tu mirada, reflejo de alas, colmenas sabias,
No estas, ni están, soy la pluma libre de una golondrina, ya no lloro.

20 feb. 2010


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Siempre, no hay siempres, pero que sabemos con nuestra niebla de sólidos mudos,
Camino levantando la garganta hacia un pequeño e ínfimo orificio en la realidad,
Esa realidad altiva, sobria, húmeda, con fiebre o hinchazón de gripe o pulmonía,
Los ladrillos son ladrillos o un juego de átomos sonrientes que juegan y juegan, solos,
Hoy me duelen los anteojos, el hervor de aquel crisol donde se transmutan las lágrimas,
Mis huesos, siempre nombro a mi huesos, elevan suplicas a sus dios imaginado,
Yo, las miles de maneras de clasificarme o la extraña y dolorosa sensación de despertar,
Porque mis despertares, lluvias que forman aludes que deshacen sueños, mis sueños,
Mis despertares, esos alteradores de un continuo arrebato de sentidos espumosos,
Sueño con mil ellas, con las lágrimas pegadas a los altos árboles de azafrán fucsia,
Quieres que mienta un estomago bendito y unos ojos saltando de risueñas boberías,
Quieres un almacén gigante con un inventador de formas deseadas y habitables,
No, son estas moléculas, estratos de mentiras sobre tejido muscular estriado,
Polvo chamuscado que toma forma de pie izquierdo para dar el primer paso,
Detrás de aquel árbol percudido veo las manos que tiempo atrás forjaron un abrazo,
No es necesario dar una mirada, puedo contar las huellas que dejé para llegar aquí,
No hay final, porque las palabras desatadas se acomodan como quieren, ilusión,
En cualquier afirmación que parece continuar y hacerse una oración legib…

19 feb. 2010

18 feb. 2010

Te repites, te repites tanto, tus voces golpean y golpean tambores de cal,
Tantas navajas invisibles que no existen, tantas heridas con espumosa escarlata,
Te repites, soñando lunas con semillas de lima listas a estallar en plantas,
Te repites con tus huesos, tendones y músculos confusos esperando una mirada,
Intentaste inventar palabras nuevas, nuevas tildes, nuevos sujetos, nuevos predicados,
Pero solo has conseguido imaginar un tigre solitario imaginado mil veces por otro,
Te repites con esa sustancia nostalgiosa, que secretan las esquinas que no existen ya,
Y envías poemas mal escritos por medio de pequeños botes a una mujer de agua,
Caminas y ves tus únicos y bellos pies, rumbo a las baldosas salvadoras, limpias,
Hemos muerto tantas veces, un cordón de hilo viejo nos engaña con la sucesión de los segundos,
Cuantas espaldas transpiradas, por qué te temo al espacio en blanco,
Ya te sientes entrando en los tiempos sin esperas, solo madera que te empieza a seducir,
Todos se han ido, el ruido de la luz, la calle como recuerdo de la estupidez, los dientes,
Las frescas almohadas ahora tibias por tu única cabeza, y ese vacío, ese vacío,
Que confundes con siluetas tenues de mujeres y que no es más que tu débil sentir,
Sentir que existes o eso crees

17 feb. 2010


De joven creía que moriría joven, de viejo olvidó lo que creía de joven.
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16 feb. 2010

Tinta

Tan cerca, no hay lugar entre esa tinta y esa gota salada,
Manchas, líneas, espectros de piel muerta que cae de mis pulgares,
Miles de “e” que se han infiltrado en mis escritos pardos,
Nunca supe esperarte, disfrazado de opaco cigarrillo que se enciende,
Por favor, dibújame un lugar antiguo de decires y obrares ciertos,
Por favor, dame cierta savia que incendie con llamas de rama abandonada,
Un corazón rodando la ladera de una montaña, negra, tibia, desconocida,
Ladera de cristales mordidos por cien escombros inútiles, reales, exigentes,
Acaso una oscuridad rastrera no robara tus brazos y esperanzas y un zumbido,
¿Estoy tan lejos de todos los que fui? ¿Imágenes secadas a soplidos inexpertos?
¿Volverá mi boca a imaginar que se puede decir, sin miedo agua hielo?
Cada imagen que veas, ha salido de un recorrido de tendones obcecados,
Los cuchillos que más cortan tienen aliento y perfil de noche asegurada,
Mis pies, mi torso, mi cuello, finas pérdidas de aguas coloreadas,
Quiero esperarte, aprender a esperarte. Dubitativas erres en remolinos de es,
Mi vigilia obediente ahorca los recuerdos en orden creciente y ordenado,
Las noches, sueño rey, formas, texturas, saltan a mi rostro con garras de felino,
Quiero esperarte para no reconocerte cuando llegues, sabes,
Y encontrarte, encontrarte cada vez que me mires y te mire,
Esas pestañas que se han vuelto todos tus posibles tejidos, ciertos,
Escrituras en saliva el recorrido, ojos pegados para maltratar despertares,
Déjame esperarte, inmensas planicies de tiempo arbusto, pero sonreír porque te espero,
¿Importan los nombres y los labios? ¿Importa lo que será una elucubrada ceniza?
Déjame esperarte, no mojado y al costado de la puerta, prefiero parado bajo una luz,
Luz de mareas puntuales y sales, que van y vienen entre corales y arena seca.

No había forma de hacerle entender que los toros se habían extinguido hace años.
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15 feb. 2010


Los elefantes que sostenían al mundo ahora están exiliados.
Pero esperan volver a sostener otro mundo
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13 feb. 2010

Un poema de amor del último día

Quietud intima que precede cada letra, y allí el pez,
Te he robado tu mar, pero dejé la sal, y unos corales,
Los he colocado suave sobre mis espaldas, pedí tus, mis llaves,
Nunca recuerdas la temperatura en el instante seco, un palabra,
Quieres arrancar las letras, comprimirlas, escupir de una vez una luna negra,
Aguarda, vierte tus parpados en la vasija de plata, calma tu paladar rotundo,
Gira loco el sol, calor aferrándose a tus venas, evapora la distancia que se extiende,
Sublimas mil palabras que pensaste y nunca pronunciaste, quieta en la membrana,
Y estos últimos milenios invisibles, con las brisas cosiendo telas viejas ¿lienzos?
Mi nuca, no hace transparentes los tímidos temblores de tu respiración, mi pecera,
De anillos espumosos, mil colores y el cielo, alquitrán tibio, horizontes cegados,
Por las noches ya no imagino despertares, mi garganta tiempo, mi suelo enemigo,
No camines fabricando senderos a Estambul en tu arrinconada superficie,
Huye lento al baño, mójate la frente, desprecia al espejo que te llama,
Arráncale a tus dientes todos los opacos, apaga la luz, esa yema que salvaste,
Estira las sabanas huecas de espectros y avispas, desafila las almohadas,
Retírate del vertical cotidiano, siente el sabor del algodón, acomoda los despojos,
Esquivando los colores de las enormes manzanas, mis pies ya me abandonan,
Me recuerdo que no debo astillar el espacio que rodea cada paso imaginado,
Ya he logrado acribillar ciertos tonos tuyos reflejados en la base de mi cráneo,
No hay palabras más solitarias que estas, el renglón anterior cierra pupilas,
Y vuela, vuela a ese océano, alas espesadas, fuegos vengadores, pieles gelatinas,
Pies deshidratados, cebras rojas, serpientes hojalatas, feliz campo de aguaceros dementes,
Eso que has realizado tan despacio, y el deseo que tus ojos se disuelvan en piel y pelos,
Intentas arrinconar los despertares, niño tonto, la mañana retoma el sólido paso inicial,
Tu lengua repasa que tus labios estén tibios, las mascaras vuelan rápido hacia ti,
Un día, si, un día cerraré la puerta con cucharas y no descubrirán donde me escondí.

De su cabeza para abajo se fue deshilachando de a poquito
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12 feb. 2010

Azul


Allí, donde el beso se hizo un lejos azul oscuro,
Sus rodillas hirvientes, un dios imposible, una plegaria ardua,
Sus cejas calentando una frente rabiosa, sin restos de tendones,
Rascan las uñas, unánimes, rascan, indomables, rascan,
Ninguna mella, solo un sonido acido que se escapa hacia el sur,
Recuerdos sumergidos en miel, todas aquellas manos, tiritan,
Sus dientes si han olvidado, besados por la saliva y por la sangre,
Una inspiración profunda y esa tibia orden a las piernas,
Una peregrinación de dolores, tu cuerpo, olvido de olvidos,
Empiezas, un paso rompe la escena, tu no sabes bien aun,
Tus brazos no cuentan, oscilan, espaldas arqueadas cuelgan del hilo,
Aquella pared que levantaste con tus manos vuelve a ti,
Era infinitamente blanca, demasiado, sonreían tus dedos húmedos,
Una sola, alocada, solitaria, enfrentando a todos y a más también,
Reía acometida por ángeles sin espesor, reía y era recia,
Escupía a los martillos arrogantes, insultaba a los picos herrumbrados,
Tú te ibas alejando de a poco, para que ella no se diera cuenta,
No querías que sintiera la eternidad que le brindaste,
Soles, tempestades, vientos, sin necesidad de adjetivos,
Esbelta era la palabra, con estirpe de dioses y guerreros ciegos,
Tu viste como arribaba aquel azul oscuro, lentitud de caracoles,
Tu garganta partida, tus pies adheridos a una brisa caída, agonizante,
Nunca odiaste tanto como aquella vez y no es fácil odiar un color,
No hubo manera de reclamarle mas esfuerzo a tu espesura,
Lo ibas sabiendo, de alguna manera tú relatabas la historia,
No querías ver aquello y no lo viste, te obligaste a ese grito que ensordece,
Sin quererlo todo tu abdomen tajos púrpuras, tu pecho, moscas quietas, sigilosas,
Allí, único, no contaste en segundos, no contaste en siglos, no contaste,
Tu agitación era tu sombra estrecha, a la tarde larguísima, escapando,
Una vez te imaginaste verde, hueco, sin sudor compañero de veranos,
Allí rogaste una muerte estricta, no fue así, allí, compañero de ti, ni mas ni menos,
Esas rodillas, repletas de fuegos te llamaron, irritando tercas incomodidades,
Y tu ser amasando esa tibia orden, tus piernas aguardando, vuelves,
Reclamas tu luna, tus constelaciones, las quieres en tus manos, son tuyas.
Vete.

10 feb. 2010


No sé como son las imágenes pero el sonido dentro de su cabeza es de metal retorciéndose
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Bueno aquí estamos y aquí estaremos el 11 de marzo hasta el 4 de abril

9 feb. 2010

Intento 1849 y no

Nunca empieces un texto con la palabra “Brutalmente”, me dije,
Brutalmente, ¿lo viste?, destrozó el conjunto de fibras de ese ser enorme, temido,
Apagó los gritos de inmediato, para que escucháramos las rígidas fracturas,
Un arrebato de fuerzas en unos pocos puntos y solo la piel quedo uniendo los tejidos,
No hubo Minotauro con semejante ira y el poder atemporal de acribillar los gestos,
No hay animal, ni mito o escritura que hable, o muestre lo que has creído ver, ¿Imaginar?
Instalando está historia breve, cuyas formas erizan todas las formas de la superficie,
Generalmente, la bestial presentación de un Ser abominable, así empieza un cuento,
Aquí no, intensa en silencios y oscuridades, no sabes, intuyen ciertos movimientos,
No se puede distinguir si hay garras, pero los destrozos de los cuerpos las inician,
Movimientos jamás vistos, invisibles metales que deshacen, luz sobre luz que ciega,
No sabes y tiemblas mucho, se insinúan unos ojos y al segundo miles más. Desaparecen.
Creas una lengua roja, frágil imagen para dar alguna forma que humanice,
Se me hace que lo has instalado en el único y antiguo borde de tu universo, y más allá,
Sin saber de ternuras, entre nieblas espesadas con jadeos, quizás duerme, no entiendes,
Extrañamente pides a dios palabras justas para describir aquello que ha escapado de tu vista,
Infiernos tristes son todos los descritos en antiguas hojas, él evita el roce de las letras,
¿Ríe? ¿Gime? ¿Grita? “No” es la palabra, pero acechan sus sonidos, ¿Respira? ¿Duerme?,
No inventes, no desbordes tus ríos para imaginarlo, no hay hedor ni esperanzas que puedan darle forma,
Quédate, si quieres, retorciendo tus enigmas, nunca hallaras los restos de una historia, ¿la suya? ¿La tuya?
Puedes quedarte noches y noches inventando sus miradas, de agua serán y serán lluvia,
Huye, huye, llévate el montón de miedos y confusas lunas blancas y no escribas,
El papel huirá de la tinta si lo haces, el papel huirá, y tú sabes que lo sabes.

Tratando de convencer a tu mano para que se comporte normalmente
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8 feb. 2010

Ese absurdo suponer que será leído

Los miles de silencios que emite una mosca,
Mi piel fría cayendo de mi cuerpo hacia las bocas pacientes,
Una sola gota de agua salobre que se retiene quieta, no inmóvil,
Todos los golpes de un corazón en un solo y único planeta,
Pieles oscuras, oscuras de sangres, sangres que nunca se detenían,
Un mar de olas espesas, espumas amarillas y pequeños ríos negros,
Caminar y caminar por las faltas de junglas con sonidos alterados,
Cielos nublados sin manchas que busquen una rama verde,
Lo poco que sé de mis senderos interiores, resbaladizos, agrios quizás,
Ese tiempo frágil, nocturno, viviente, adorado, y que se desvanece,
Pestañas cansadas, que odian la luz, secretos escondrijos de no sabemos que,
Y el camino, tramposo, con espinas disfrazadas de golondrinas curiosas,
Pie, sobre pie, sobre pie, sigo y agoto a mis sienes para que cubran mis pupilas,
Siempre fuimos ciegos, tan ciegos de tacto, manos contra astillas, brotes,
Aquel hombre que cosió su boca con hilo de savia, sentado, mirándola, a ella,
Aquel hombre que animó a la pequeña ala de un desierto hecho plumas y pico,
Aquel hombre cuyas sombras iban sucumbiendo llevándose ínfimas y cansadas miradas,
Allí donde el fin besa a un principio diferente, que no retornara eternamente,
Donde las lenguas se retuercen como si las llenaran de sal marina, cristal,
Y no hay fin, solo un acumulado grupo de músculos que yerguen los huesos,
Ruidos de hombres, ruidos que lastiman el empeine de la luna amarilla,
Y un pequeño pedazo de tela, seca, que cubrirá mi cuerpo de aquí en más.

La maldita lágrima lo abandonó hace tanto tiempo y no hay forma de generar otra
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6 feb. 2010

¿Por qué los alfileres suben tan alto y caen?
Tomo los apoyabrazos de la silla, fuerte, con miedo,
Me repito tantas veces: No debo temer, no debo temer,
Pero sueño con sus manos tan blancas, tan suaves, llenas de planetas,
Sueño con una pequeña parte de su boca, también con sus cejas,
Muchos rostros se confunden en una sola, invisible para mi, cara,
Mi cuello se derrite y mi cabeza cae, el y yo sabemos lo que busca,
Pero no esta, se escapa, no me ve, y entonces sí, mi cuerpo cae atado a mi cuello,
El suelo arde, mi espalda arde, con actitud me levanto,
No deben saber que he caído, acomodo mi simple ropa,
Y de mi pulmón extraigo una sonrisa extraordinaria, ¿sonrío?
Depende la ocasión me muevo nervioso o doy pequeños y ridículos saltitos,
Hay demasiada gente, muchos han caído hace un rato y no lo muestran, me doy cuenta muy, muy rápido,
Hablan, muestran sus molares, beben, hacen gala de sus fortalezas y hazañas cotidianas,
Voy esquivando ciertos perfumes, sonrío y me detengo en una discusión,
Hago gestos de aprobación a veces, en otras arranco de mis venas ese rostro rígido del que esta muy, pero muy atento,
Una vez propuse colocar los pezones de las mujeres en el freezer por diez minutos,
Reí, y todos aprobaron, sabía que no escucharían eso en aquel lugar, también reí,
Mientras tanto voy evitando que los alfileres se posen en mis hombros,
Es una verdadera hazaña esquivarlos sin perder naturalidad y seguir andando como si nada,
Pero nunca, nunca, nunca tres veces, pierdo la ilusión de encontrar aquella mirada,
Que despertará las pestañas, que socorrerá las pequeñas venas acurrucadas de tanto engaño,
Los “permiso” de los mozos me vuelve al salón cuidadosamente iluminado,
Empiezo a sentir al arco de mi pie izquierdo, siempre es él, el primer avisador,
De a poco mi cuerpo empieza a suplicar insistentemente que me vaya ahora mismo,
No quiero irme ahora, dentro de un rato ya veremos, a caminar y sonreír a las ancianas,
Mi cuerpo se niega, cualquier negociación es absurda, me ataca, comienza un espectáculo decadente,
Las terribles peleas entre mi cuerpo y yo siempre asustan a la gente, más si es de piel satinada gris,
Me revuelco, grito, sudo, escupo espuma por mi boca, entonces siempre llega esa ayuda caritativa,
Entre varios me contienen, siempre alguientrata de tomar mi pulso como si supiera, la ambulancia arriba, siempre de blanco ellos me inyectan, me cargan en la camilla,
Mis pies, mis muslos, todas mis partes ríen porque saben que ganaron la contienda,
Nos vamos al fin, de una manera que no elijo, que me molesta por demás,
Sin embargo, yo, arrebatado de la realidad por los calmantes, desde la camilla y con mascarilla de oxigeno colocada,
Miro, observo con la poca nitidez que queda, espero, la busco entre los que miran asustados,
Si, la espero, aguardo que sus brazos se alarguen hacia mí, que ella suba a la ambulancia conmigo, Que solo diga ¿Estas mejor?


Nunca me verás la cara
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5 feb. 2010

El nocturno cuello del felino derribará varios intentos,
Mantendrá sus ojos cerrados, quiere ser un gato ciego,
Caminará tranquilo, sin noche ni día, sin costados,
Engendrará cueros y botones para un abrigo muy largo,
Circulará hacia una luz por una pared demasiado alta, demasiado fina,
¿Como duermen los gatos blancos en esos espacios mínimos?
Un hombre lo tendrá en la mira de su arma, metálica, secreta,
El gato moverá un milímetro su oreja y mil felinos saltarán sobre aquel hombre,
Las uñas comenzaran su festival, negras manchas vibraran, varias horas hacia secos charcos,
El gato continuará su intenso camino, saltará, correrá, no descansará, construirá silencios y emboscadas,
Morderá muchas, demasiadas, manos, palmas con surcos inflamados y ojos sin mirada
Los gatos siempre lamentan no poder reír, este gato rió y reirá haciendo historia,
Tres, veinticinco, cuatro mil hombres desgarrados con rapidez y precisión autentica,
Continuará el gato su mapa prefijado y a él se unirán los más finos y atractivos felinos ciudadanos,
Nunca verán, como esa vez los hombres, la tierra trepidar de pavor, asombrada,
Nunca se abrazarán tan fuerte frente al avance silencioso, bestial, indomable,
Los gatos elegirán, sus garras tendrán nombres y apellidos, llorarán aquellos que suponen,
Enorme se volverá la noche, con velos oscuros para que no vea, pero escuchará,
Las separaciones de las carnes y de los huesos serán con leve sonido, filo si luz,
Mas hombres, mas gatos, caminos que separan y unen, ríos ínfimos, líquidos y pegajosos,
Aquel que ríe y es ciego guiará con sutileza divina, señalará los cuellos enmascarados,
Oirá la seda separarse, no así las pieles que creerán volverse más sólidas por las noches,
Los búhos solo atenderán ciertos movimientos, los escasos lobos callados aguardarán,
Las golondrinas volarán de noche, ellas guiarán desde las alturas los encuentros,
Los que intenten correr, ellos pertenecerán a los perros silenciosos y frontales,
Poco a poco las palabras irán cayendo en un aljibe violeta, otras voces aun se oirán,
El ciego reconoce el aroma de un sol que aun no aparece, engendrará una desconocida señal,
A los blandos almohadones amarillos, al descanso de los tiernos, al tibio animal compañero,
El día será de llantos y no saber qué, tratar de conocer a todos los quienes,
Tranquilos, suaves, enroscados en sus sueños blanco y negro, dormirán, descansarán,
Oscuro techo que traerá la risa del ciego gato que no durmió ni dormirá jamás y que ha tramado la nueva noche.

4 feb. 2010


Esperando.
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Creo que ya lo puse hace mucho este dibujo, bueno no recuerdo, va igual.

3 feb. 2010

¿En la proxima letra o antes?

Tibia lluvia que arderá en mi lengua,
Tigres que se desvanecen ya, en mis pupilas,
Otros tigres, de luz excitada, pobremente intentan asemejarse,
No es una guerra, dientes, caninos y molares imparables,
Demasiados árboles, antiguos no ancianos, roídos, horizontales,
Cuerpos humanos se aglutinaran pero con aceros entre ellos,
Aguas claras, cristalinas, limpias, lloverán hacia el cielo ¿diremos adiós?
Y allí sola de toda humedad, insalubre ya, tierra aterrada por el sol,
Pasos que irán disminuyendo, miradas con densas grietas ¿rezaremos?
Es que llegamos allí por conjunción de olvidos, meteoros carniceros,
Ya dejaron de anunciar los que supieron, ciegos siempre ciegos otros,
Podré contar cuarenta y tres mil doscientos diez miedos, desperdigados,
Acudir a Buda, Cristo, Mahoma, ¿volverá a rodar la bola verde azul?
¿Quién podrá decir si es tarde? Pero se parece tanto

2 feb. 2010

Cuando llegues

En el borde de un ala de mariposa colores tornasoles pellizcaron mi nuca,
Caí sobre tu piel, lentamente, olvide mi cuerpo en un chaleco verde,
Caminé por tus labios, tiernos de lana en sus comisuras,
Resbalé un instante por cabellos negros, mirarte, mirarte más,
Recorrí tu sonrisa sigilosa que hace feliz a tus mejillas, ríen, espuma,
Pude ver doce lobos grises, bellos, que corrieron encantados hacia tu mirada,
Llegué a tus brazos y temblé, no te mentiré. Tanto los extrañé antes de conocerlos,
El llanto escondido en toda mi garganta, en todos los espacios de mi pecho, corrió,
Sin que nos nombremos, sentí tu corazón, subía y bajaba por una escalera,
Extendí mi mano que se volvió azul y apenas toqué un latido, suave,
Temblaste tú, te calmé con palabras de humo lejano y un barrilete de golondrinas,
No éramos cuerpos lo supe, ¿eras tú mi creación, era yo tu creación?
Nos enseñamos a intentar, me calmó tu cuello sosegado,
Preguntaste por un cielo amigo, secretamente te miré preguntar,
Vi allí todas tus pestañas, todas las tonalidades de tus ojos,
Te invité a caminar por mi barbilla, reíste con mis canas añejadas,
¿Las manos se están buscando? Si,
Juntos recorrimos a pie, flotamos y volamos tan lejos, tan alto,
La antigua luna nos cubrió la huida, y creo que envidió tu andar,
Imagina pequeño rojo que a veces te escondes tras el sol.

Pensar que si se lo incuba sale un pollito, pero ahora prefiero un huevo frito.
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Cada 7 u 8 palabras decía: “No es cierto”, otros dicen: “Por ejemplo”, “Viste”, “Emmm”
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Las hormigas llevan tiempo trabajando, no les falta demasiado,
Han estado cargando de a una todas mis células, despacio, sin pausa,
Las llevan más allá de una cáscara de naranja, un camino de mil lunas,
No sé si estoy parado o si floto, quizás un limbo de flores masticadas,
Han corrido los dolores, a ellos los arrojaron a la boca de un lingote,
Mis manos comentan  el cansancio, mis manos ya se han ido,
El tiempo se ha empezado a manejar de manera extraña, sofocante,
Presente devora varios futuros que han vomitado pasados,
Los pasados no engendraran presentes, los presentes se ríen como chicos,
Los aquellos se han alejado en barcos blandos blancos, que apenas flotan,
Los estos toman sus valijas de color sombrero y esperan su hormiga,
No estoy aquí, ni cargado por hormigas, ni mas allá de la cáscara,
Las nauseas son extensas y constantes, se forman y suben desde mis rodillas,
Risas y lágrimas se fueron montadas en avispas que no pican,
Mi último deseo se recostó cerca del río, las corrientes no fallan,
Ese camino encerado, azulado, con trozos de metal desparramados,
Ese otro camino acalorado, con galletas de pinceles y oleos viejos,
Las hormigas han terminado de llevar mis orejas y mi frente,
Tengo poco que pensar ahora, dejar que la mente caiga como un pañuelo,
Estas letras que danzan en este tipo de pantallas apenas serán leídas,
Imágenes demasiado confusas para perder el tiempo,
Las hormigas se llevan ya mi ultima letra, g.

Cuando te duele el ojo y nadie te pregunta nada
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1 feb. 2010


Hoy, fuera de programa. Roger Federer


Pienso en Federer, ganó todo. En la cancha un lince, no para de romper récords, yo creo que ya es el tenista numero uno de la historia. Bajo perfil, un humor bonachón, nunca se extralimita, no lo vas a ver como el Rafa festejando así a la gallega, tampoco me imagino festejando unos de sus tantos bailando una danza suizo tirolesa. No aparece en su curriculum escándalos (nunca lo vi en Rial), es un tipo con pinta, de esos que quieren las madres mas exigentes para tener como yerno, cara de bueno como salido de Walt Disney (hay tenistas con cara de malos por ejemplo Davydenko), padre de dos hijas ahora, lleva una fundación de ayuda con su nombre ( recontrarebueno)
O sea lo que se dice: A punto caramelo.
Noticia de tapa de mañana en The Sun: Mirka encuentra a Roger, en una cama con forma de raqueta, con las hermanas Williams, con el Diego ( que esta en todos los kilombetes), con Ion Tiriac, Ricky Fort, la Zulma Lobato, y dos ball boys. En posiciones sexuales altamente riesgosas y extremas para los físicos de los participantes.
Mirka agarra los tres últimos trofeos y lo sigue a Roger, que sale corriendo sin nada de Nike puesto, amenazas de por medio, por toda una villa lacustre cercana a Berna. Hasta que lo alcanza y le deja grabado en la frente de un “Trofaso” las cuatro letras WIMB
Me los imagino a Tiger y Roger compartiendo habitación en el Sex Care Hospital de Nevada, mirando el Chavo del ocho.
Estas son noticias

Si le pongo una biblioteca de fondo ¿Quién lo para?
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