11 dic. 2009

Me asusté,
Me asusté mucho y me escondí debajo de una hormiga
Tenía el vientre celeste, pero no importaba,
Mis dientes exaltados mordisqueaban mis tendones de Aquiles,
No te muevas hormiga de zapatos blancos, tenia zapatos blancos,
Mi miedo le hacia cosquillas a la hormiga, eso me pareció a mí,
Mis dedos temblaban y no se acercaban entre si,
La hormiga se movió hacia la derecha y yo también,
Los pelos de hormiga son puntiagudos y lastimaban mi frente,
Vi una pared monstruosa a lo lejos, blanca, sólida y salvaje,
Hormiguita no te muevas, no pises mis hombros tampoco,
Tanto miedo que…. Palabras de mierda que no sirven para describir este miedo,
Ayyyy, si por lo menos despertara, pero a mi no me había tocado soñar con hormigas,
Esto no es nada, ni un poema ¡que me importa con tanto pavor!
¿Viviré eternamente debajo de la hormiga?
Tomé valor y salí corriendo de mi techito hormiga,
Libre, corriendo, con el viento sobre mi cara, con muchos colores frescos,
Libre con piernas asustadas aun, con brazos agitados, si,
Pero así como salí me refugié debajo de otra hormiga,
Pero esta tenía el vientre rojo, y mis orejas temblaban menos.

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