10 dic. 2006


Terrorifico poe-no-ma, inspirated and rellened the photo

Los treinta pensaban jubilarse y viajar al club Med de Itaparica

Descubrirse los trillos de la entrega y tomarse un Daiquiri en la Playita

“No hacen falta alas para hacer un sueño”

, le dijo el más viejo al más emplumao,

“Con esas tarjetas del banco podes pagar en treinta años”.

¿Que banco le dará pasta a un pollo de granja gris?

Se pregunto el emplumao y quiso ser codorniz

Pero eligió el silencio ante el Pollo mas robusto

Pero aquello no dicho, por temor o jerarquía

Quedo en el cogote trabado cual si fuese gran tranvía.

Treinta pollos bien blanquitos, muy gorditos, bien inflados,

Con un espejo bien grande para mirarse y peinarse,

Treinta pollos obedientes, con modales y sin dientes.

Treinta muslos muy cuidados multiplicados por dos

Estaban bien preparados para partir tras el dios.

Cuando llego su transporte no tenía reclinables

Sino parecía un jaulón con barrotes poco amables

Todos lloraban, reían, abrazos sin brazos y besos sin bocas

Irían al gran Brasil, la tierra del futibol y las rotundas garotas

Morros, mares y palmeras y hasta alguna bañadera.

Sin embargo el emplumao, cuya voz nadie escuchaba

Gritó:

Al final de este viaje

Huye como una gaviota.

Las palomas que van a dormir a los parques
Ya no hablan conmigo

O yo deliro, o me corta tu filo

Ya no te espero
Ya es el tiempo que fascina
Ya es bendición que camina
A manos del desespero

Ocupados, ocupados, pensando en la arenas blancas

Suben los pollos mansitos al jaulón con ruedas blandas.

1 comentario:

ParisSinMi dijo...

Carlos, por fin paso por tu blog/casa.
Me encantaron tus ilustraciones, la cama gitana y tu gato.

Un placer.
Volveré.

Abrazos.

Páris

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