18 sept 2010

Dicen que por las noches nomás se le iban en puro llorar

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15 sept 2010

El apoya la cabeza sobre la de ella y su angustia desaparece

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14 sept 2010


En la ciudad en que todos quieren decir y las orejas se van atrofiando
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¿Quien soy? ¿Quién eres? El temor a la pregunta,

También he ocultado, el terrible cotidiano con angustias,
El dolor de la caída casi eterna y mis costosos levantares,
¿Cómo puedo saber? si no existe la presencia de la carne
Una mirada, el seco miedo a mirar detrás de las piedras imaginadas,
Esto no es un poema, es una carta que no será leída, es lo que soy,
Mi desconfianza, mi alarma, desconfío, ese soy, siempre,
¿Quien eres? El pulido silencio de unos ojos jamás vistos
¿Quien soy? Revoltijo de confusiones, no saber, caminar herido,
Sentado, con mis labios de siempre, con mi nariz de siempre,
Inmóvil, seco, sintiendo los ocultos pasos del que te vuelve a la tierra,
Sentado, todavía sin intentar olvidos, de letras simplemente, de letras,
Despertares y sueños se confunden, como siempre, como siempre,
Demasiado vuelo, palabras, imágenes, caer en la salada tierra,
El no sé, el no sabes, quien eres, quien soy, quienes fuimos

13 sept 2010

Los silencios hierven alrededor de su memoria, son tejidos y arañas,
Creer que se camina pero los pies no sienten ningún suelo,
Su carne muerde el aire, el aire escupe lo que ve, ligeras pausas de sol,
Todo, todo él olvidó el color de sus brazos, su cabello es carmín,
Cada tanto su interior sucumbe, liquido se pierde, liquido se arroja,
Su adentro estalla en alfileres, su adentro se detiene, arde, arde,
Todos corren ahora, dementes, lacerando los ritmos imposibles,
Cuando el cielo cambia de color, ellos buscan las manos, otras manos,
No sabe si correr o estarse quieto, pero ya está corriendo, no mira,
No desea huir, quiebra sus piernas con sus dientes, caer y estar sentado,
No hay dolor, diez mil atardeceres para un solitario horizonte,
Las pequeñas piedras comienzan a crecer, se vuelven únicos planetas,
Flotan, se elevan, vuelven a ser las cotidianas luces en el cielo,
Una voz, lejana, con el sabor de sus labios, temo, temo y temo,
Su cuello resbala, vaya a saber que pasará con su cabeza, no lo sabe,
Unos latidos se acercaron, como un cometa se pierden en el marnubes,
Llueve ahora, lame sus huesos, no puede caminar recuerda el vuelo,
Ríe, no sabe porque, deja atrás cables y edificios, no hay hilo ni papel,
Soy yo el que ahora no ve, mis labios palpan las heridas de mis piernas,
No puedo saber si mi color es celeste o un tibio rojo, sonrío,
Nadie ha inventado los espejos y está bien, no sirven en la oscuridad

11 sept 2010


Ella sueña con un anillo de bodas, él sueña que lava un cero kilómetro, pronto se casarán y jamás usarán profilácticos
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10 sept 2010

8 sept 2010


Alguna vez deseó que alguien regresara…
Este dibujo ya lo puse pero va de nuevo

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6 sept 2010


Entre cliente y cliente ella miraba aquellas flores
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1 sept 2010

Mi voz cabe en la boca de un lobo errante, es mas espesa entonces,
Mi voz, tan cerca de aquel grito esquilmado y seco, tan lejos,
Todos los horizontes se me niegan, los vapores oscuros de los bosques,
Mis piernas heladas, las rodillas más cerca del suelo que mis pies del paso,
Mi piel confundida por eternidades prometidas e invisibles, por un cerco rojo,
Una de mis manos, la que siempre busca otros dedos, esta rígida, sin uñas,
Mi otra mano sostiene el corazón a través de un pecho escarlata y contractura,
Nunca nadie está perdido, este preciso espacio es mi lugar ahora, aquí, ya,
Las confusiones se pegan una a otra con savia espesa, inexistente,
Mis cejas han crecido tanto, para que no mire el cielo, la luna y el lucero,
Escucho las tranquilas aletas de los peces, imagino el lago y las redondas piedras,
Juro que no lo sabia, camino sin saber, los muslos reconocen viejas voces,
Los grillos valientes y constantes me aseguran una lejana mañana blanca,
Pero nada detiene mi camino, mis hombros se mueven, danzan un “no” baile,
Los dientes de cobre y saliva caen quebrados por mis tibias satisfechas,
Estoy loco, mi cuerpo lo está, yo no camino, no busco ninguna dirección,
De pronto hay un zigzag, un enorme salto, un freno, tropezar, mirar, detenerse,
Los ojos del búho le hablan a mi cuerpo, indican un nuevo sendero, no es visible,
Corro, mis piernas son de hierro, no hay jadeos, mi corazón golpea lento,
Los bosque son violetas y la niebla muerde negros que mañana serán verdes,
Los pájaros nocturnos no se atreven, ya no miro hacia delante miro mis huellas,
Sin aviso el aire, inmenso, el aire que besa, aires y mas aires, trémulos, fríos,
Uno, tres, siete quizás diez, no soporto, no aguanto, imagino un suelo extenso, más que el mar,
Escupo el miedo y los recuerdos, caigo, tanto peso, ahora, aquí, mis labios y el olvido,
Siempre los olvidos acurrucados, timadores, seductores, esperando renacer como la salamandra
Abro los ojos, cierro los ojos, cierro los ojos, abro los ojos, ya no sé, nunca o siempre.

31 ago 2010

30 ago 2010

27 ago 2010


En aquel momento pensó que no lo amaba. Ahora se da cuenta de que no era así
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26 ago 2010

Quieren evitar las olas, no piensan en otra cosa, solo en eso,
Las atacan, las muerden, les pegan, no pueden llegar a la playa, nunca,
Uno grita que es estrangulador de espumas y que las olas le temen,
Cada vez son más, ocupan toda la costa, se turnan, a veces no comen,
Están los creadores de herramientas para asesinar olas, trabajan día y noche,
Hay un grupo que intenta crucificarlas, utilizan viejas maderas de naves nocturnas,
Cantan como los cosechadores de algodón para que su lucha no tenga descanso,
Un niño viene corriendo, dice que vendrá tormenta, el trabajo será mas duro,
Niños y ancianos serán necesarios, preparen también cera caliente con arroz rojo,
No hay generales, si hay cuerpos cansados y ropa hecha jirones, también sal,
La arena arremete contra los pies, arena traidora, arena malhechora,
Enorme ballena negra hecha de nubes y rayos, tiemblan las rodillas,
La tarea es ardua, es necesario repartir los turnos con eficacia y eficiencia,
Llegan refuerzos desde las antiguas montañas del oeste, son jóvenes por suerte,
Alguien, voz de carbón, grita: Allí vienen las enormes, las de trueno y metal,
El esfuerzo es inhumano, algunos cuerpos se derrumban, otros parecen dioses,
Heridas de agua, muy dolorosas, el frío amigo de las olas, la luna que ahora mira,
Hay uno, uno solo, el de brazos incansables, él sabe que pasará, pues ya ha pasado,
Él, que no se detiene, sabe pero no habla, ni grita, usa toda su musculatura contra ellas,
La noche arriba, la luna ha huido, ya no se distingue, solo se puede oír, solo eso.

24 ago 2010


Ay, hay lugares que no se deben mirar y sin embargo miraste
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