
Dibujo en pluma con tinta en papel Fabriano de 70 por 50 cm
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Extraña sucesión,
Lunas y soles,
Ordinario de lo extraordinario,
Náufragos de carne sus balsas de hueso
Tiembla el mar creído
De afueras de adentros
Vieja voz con lengua inmóvil,
Preguntas tercas para ir siguiendo,
Uñas, dientes, pelos,
Verdes, años, risas,
Venas, trapo, acero.
¿Y si el azul cayera?
Todo el azul, si,
Telón vestido eterno.
El grito y la garganta,
El sueño, el hambre,
El músculo sediento,
Nombra, nombra, nombra,
Calman, calman, te dijeron,
Nombra, nombra, nombra,
Mil, cien mil, seiscientos,
Ordena, alinea, norma,
Tiembla tanto el universo,
Náufragos mas náufragos,
Azules más intensos,
No soy poeta,
No son palabras,
No sé si
Si, no sé,
So ne si,
Cisne
Isn´t
si
Y entonces me tomé un descanso corto, semisemana. Siguiendo los vientos alisios llegue a la playa de Jurerainghinikininha, que tiene tres palmeras, una ojota abandonada, un gaviotón resignado y un maxikiosco. Arenas finas y de color tortícolis tirando a legumbre otoñal.
Dispuse sombrilla, colchoneta, sillita de 2 posiciones, una planta de perejil con maceta adherida, seis revistas de la asociación de amigos del museo de Benito Durante, mi tricota caramelo, y la zunga con doble línea amarilla.
Todo ol rait, me sacudí la modorra y recordé que había olvidado protector solar, y el sol en Jurerainghinikininha ya quema bastante a eso de las tres y media de la mañana si hay luna llena. O sea que a las 11:46 ni te cuento, ante la primer ampolla, que se produjo en la uña del dedo anular del pie derecho, corriendo al maxikiosco. Mujer de origen castizo-germanico me informa con presición que lo único que tiene es un Zapolan Ferrini del año 58 que se olvidó Fangio. Llevo el Zapolan Ferrini,28 sobrecitos de gelatina sin sabor y diesiete sprite de dos litros cada una.
Con una marmita de capacidad de 58 litros( que siempre llevo en mi baticinturón) y leños caliento las Sprite hasta punto sudadera, agrego sobrecitos de gelatina sin sabor, dos litros de agua salada y un licuado de corvina con arena empetrolada de reciente derrame. Cocción, ponele hora y cuarto. Y al final, como los grandes Chef del Cordon Blue agrego lentamente y con agitación el zapolan.
Golpe de frió en las gélidas aguas de Jurerainghinikininha, y listo el pollo y pelada la gallina.
Debido a intensidad ultraviolinistica del sol, me coloco sobre mi cuerpo una delgada capa de la mezcla de aproximadamente 16 centímetros de espesor. La jornada fue normal, salvo un enjambre de abejas asesinas que termino como confetis de chocolate dentro de la mezcla de protección solar. Pero a las 16:47 del citado día un albatros, de tamaño mas que interesante, podría decirse que alterado ante la visión de mi persona con esa capa gelatinosa verdeamarella, decía que el albatros pego de frente contra mi zona abdominal, zona Pilorica, y ambos caímos sobre las arenas calientes de la playa de Jurerainghinikininha, que en esa latitud y longitud tiene un declive pronunciado, cuestión que albatros, yo y capa gelatinosa zapoloneana feerrinezca empezamos a rodar cuesta abajo a velocidad y dirección rectilínea y uniforme. Debido a las cualidades poxipolescas del mezcla citada con anterioridad , el albatros, las abejas, yo y el embadurnamiento no fuimos transformando en una milanesa gigante y ovoloide cuya velocidad se acercaba paulatinamente a la velocidad del sonido. Pasamos por Claromeco, Choele Choel, Guernica, Santos, Ubatuba, Jerez de la Frontera, Copenhagen, Ginebra, Kiev, estrecho de Bering, rocallosas mayores y rocallosas menores… y desde acá, Rocallosas Menores rumbo a Phoenix, les escribo para que por favor manden a alguien de Discovery Channel, ya que el albatros me confeso que siempre había soñado salir en “ Cazadores de mitos”.
Entonces hoy fue simple, tomé todo el valor que podía acumular mi alma, a paso firme pero no impostado, evite esa discusión previa mental que se produce antes de una posible discusión real, me puse bien derechito frente a ella y así, con voz contundente le dije:
Escúchame heladera de porquería, me querés explicar porque razón te empecinas en congelar los flancitos caseros que hago por las madrugadas cuando al mismo tiempo te negás a bajar unos pocos centígrados a la leche ultra pasterizada. Te digo que no pienso retirarme hasta que tenga una explicación lógica a la situación.
Y por supuesto cruce los brazos y empecé a mover el piecito derecho a buen ritmo.
Ella, blanca, enorme, casi inmóvil tardó en contestar. Pero yo estaba con toda la paciencia de un budista y sabia y estaba presto.
Finalmente dijo:
¿Por qué? ¿Por qué compras esas bananas tan maduras? Sabiendo que no van dentro de mi, vos venís y pones las bananas y las lámparas de tungsteno de 60W dentro mió.
Sabias que sos afecta a una heladera, que la altera a pesar de no parecerlo.
¿Por qué? ¿Por qué freezaste o como corno se diga a ese oso Pardo de tamaño monumental en mi freezer, sabiendo que no es un freezer grande, y encima lo introdujiste a golpe de sopapa, para que entrara, llevando mis límites físicos a bordes peligrosos para mi salud, en todo sentido?
Callé, otra vez lo mismo, siempre me termina cagando a pedos, es injusto. Es tan inteligente y rápida. Volví a la habitación, tome unos calzoncillos limpios, un par de medias, el toallón y fui al baño.
Podría intentar palabras ingeniosas, podría intentar un párrafo pacifista, podría hablar de cada uno de los tres países que están en juego y enumerar todo lo que nos dieron. Podría enumerar las miserias que uno cree observar en cada uno de ellos.
Pero solo sé que Colombia, Ecuador y Venezuela podrían entrar en guerra en pocos días.
Podría afirmar lo absurdo, lo estupido, lo horrible de la guerra.
Y por el contrario lo felices que deben estar los traficantes y vendedores de armas.
Pero lo real es que la guerra quiere pisar Sudamérica otra vez.
Guerra.
Allí esta, siempre presente, con piedras, hachas, flechas, lanzas, sables, espadas, fusiles, cañones, tanques, bombas, bombarderos, bombas nucleares.
Pero donde es el “allí” que habita,
Es acaso en el borde, en una arista olvidada, en un rincón sucio.
O es acaso el centro mismo de nosotros,
Allí en ese trono central que ni corazón ni cabeza alcanzan,
Siendo carne, latidos, huesos, tendones.
¿El mismo ser que besa es el mismo ser que mata?
¿De que color es la sangre del que mata y del que muere?
No entendí cuando fue Malvinas,
No entiendo ahora.
¿La paz es una pausa?
¿La paz es un acto teatral?
¿La épica es el canto triunfal después de limpiar la sangre?
¿Nunca Alejandro le pedirá a Diógenes que se corra porque le tapa el sol?
Aquiles, Odiseo, Ajax, Alejandro, Julio Cesar, Octavio, Gengis Khan, Carlo Magno, Enrique V, Napoleón, Bolivar, San Martin, Hitler, Mussolini, Che Guevara.
Todos han matado.
Casi todos son héroes, para unos o para otros.
Hay una escena en “Lawrence de Arabia”, en la que Lawrence ( Peter O´Toole), para evitar un posible conflicto entre tribus árabes rivales, debe matar, haciendo justicia, a un hombre que mató a otro hombre, un hombre al cual había salvado la vida arriesgando la suya. Lawrence toma el revolver y lo mata, se retira a un costado consternado, se le acerca su amigo árabe ( creo que era Omar Sharif) y le pregunta si se siente mal por haber matado, Lawrence contesta que se siente mal porque ha disfrutado matando ese hombre.
Poema universal uniformemente acelerado
Llueve, llueve mucho, pero mucho
Salgo, de mi casa, ni de mi ciudad, ni de mi cuerpo
Salgo, vuelvo a decir, y llueve mucho vuelvo a repetir
Salgo, no emito comentarios con respecto a “Salgo”
Salgo, y llueve, pero el sol atraviesa la capa nubosa,
Cayendo en picada, rebota en mi cabeza con ímpetu feroz,
Por principios físicos conocidos de acción y reacción
Vuelve al lugar de que partió allí en la cosmogonía celeste.
No hice este poema para decir “cosmogonía celeste”
Repito.
Salgo, y llueve, pero el sol atraviesa la capa nubosa,
Cayendo en picada, rebota en mi cabeza con ímpetu feroz,
Por principios físicos conocidos de acción y reacción
Vuelve al lugar de que partió allí en la cosmogonía celeste.
No hice este poema para decir “cosmogonía celeste”
No repito.
Nadie percibe de este hecho más que un flash luminoso,
Que debido a su velocidad no es un hecho extra ordinario.
Pero, yo, poeta, no tu, lector,
Pero yo, poeta, he recibido un “solazo” en mi “cucuzza”,
Pelos achicharrados en las puntas,
Bronceado “purpuriente” en entradas y parte de frente,
Migraña pasajera y un: “lo re parió”
Llueve, no tanto, ahora,
“Ahora” mío no tuyo,
No sé si “llueve” tuyo es posible,
Llueve, apenas, casi nada.
Entro, a mi casa, en mi ciudad y en mí siempre estuve,
Pienso, y antes de pensar existía, ahora no estoy tan seguro.
Pienso que “mí” corrector, sentido, exigente,
No debiera publicar este amontonamiento,
Amontonamiento, palabra horripilante para un poema,
Amontonamiento de patitas de hormigas negras,
Que increíblemente te condujeron hasta esta última palabra.
Y mi paladar anocheció,
Sentado, con labios llenos de olvido,
Con el silencio de la luz dormida y turbia,
Noche oscura mi piel,
Noche oscura mi pelo,
Las gotas no se ven de noche,
Anocheció también la vena tibia,
Lento caminar de vieja sangre,
El moho estancado debajo de la aorta,
Palabras perdidas trabadas en la espalda,
Una sonrisa de dolor y la garganta,
Y ese pie que guarda caminatas en su empeine.
Uñas bien cortas, y un tacto herido
De tantas estocadas de letra y boca.
Suspiro azul que vigila pulmones,
Absurdo, extraño, increíble, inútil,
Cuatro palabras caídas de un pensamiento,
Justo antes de dormir sin saber si recordaré el sueño al despertar.
ANA GABRIELA ROJAS - Nueva Delhi - 14/02/2008
Sólo 1.411 tigres quedan en toda India. Menos del 40% de los 3.642 que había hace cinco años según el último censo del Gobierno de ese país. El número es aún peor que las predicciones más pesimistas. "Una situación sumamente desesperada", en palabras del director ejecutivo de Greenpeace en India, Ananth Padmanabhan, con la que coinciden todos los ambientalistas.
La protección únicamente física del tigre es una visión muy estrecha en términos de conservación, dice el especialista de Greenpeace. "El peligro de desaparición de este felino es sólo un síntoma de lo que está pasando en el país: se está sacrificando a la naturaleza en aras del crecimiento económico".
Para los ecologistas, la pérdida de hábitat es la causa principal de desaparición del tigre. En India, el país que tiene el 40% de la población mundial de tigres (concentrada en el sureste asiático), el área de bosques se ha reducido en 728 kilómetros cuadrados en los últimos años debido a la industrialización, la construcción de presas y el efecto del tsunami. Con ello, sólo con el 20% de su territorio de bosques, muy lejos del 25% que se había propuesto llegar para este año.
La caza furtiva de los tigres hace el problema aún más grave. En el mercado negro internacional, sus pieles tienen un precio de hasta más de 30.000 euros. Sus huesos son también muy preciados en Asia para producir medicinas tradicionales.
Pienso en la bestia, no el felino terrible y salvaje, pienso en ti, en mi, en nosotros.
Bestias que estamos aniquilando bosques, junglas, selvas, tigres, orangutanes, gorilas, corales.
Bestias que empezaremos a aniquinarlos entre nosotros en la medida que desvastemos la tierra que nos da sustento.
Bestias que estamos inventando un infierno futuro cada día.
Bestias que disfrazadas de respeto cultural al projimo no respetamos nada.
Cuando haya muerto el último tigre los bellisimos versos de Borges no tendran sentido.
EL OTRO TIGRE
And the craft createth a semblance.
Morris: Sigurd the Volsung (1876)
Pienso en un tigre. La penumbra exalta
La vasta Biblioteca laboriosa
Y parece alejar los anaqueles;
Fuerte, inocente, ensangrentado y nuevo,
él irá por su selva y su mañana
Y marcará su rastro en la limosa
Margen de un río cuyo nombre ignora
(En su mundo no hay nombres ni pasado
Ni porvenir, sólo un instante cierto.)
Y salvará las bárbaras distancias
Y husmeará en el trenzado laberinto
De los olores el olor del alba
Y el olor deleitable del venado;
Entre las rayas del bambú descifro,
Sus rayas y presiento la osatura
Baja la piel espléndida que vibra.
En vano se interponen los convexos
Mares y los desiertos del planeta;
Desde esta casa de un remoto puerto
De América del Sur, te sigo y sueño,
Oh tigre de las márgenes del Ganges.
Cunde la tarde en mi alma y reflexiono
Que el tigre vocativo de mi verso
Es un tigre de símbolos y sombras,
Una serie de tropos literarios
Y de memorias de la enciclopedia
Y no el tigre fatal, la aciaga joya
Que, bajo el sol o la diversa luna,
Va cumpliendo en Sumatra o en Bengala
Su rutina de amor, de ocio y de muerte.
Al tigre de los simbolos he opuesto
El verdadero, el de caliente sangre,
El que diezma la tribu de los búfalos
Y hoy, 3 de agosto del 59,
Alarga en la pradera una pausada
Sombra, pero ya el hecho de nombrarlo
Y de conjeturar su circunstancia
Lo hace ficción del arte y no criatura
Viviente de las que andan por la tierra.
Un tercer tigre buscaremos. Éste
Será como los otros una forma
De mi sueño, un sistema de palabras
Humanas y no el tigre vertebrado
Que, más allá de las mitologías,
Pisa la tierra. Bien lo sé, pero algo
Me impone esta aventura indefinida,
Insensata y antigua, y persevero
En buscar por el tiempo de la tarde
El otro tigre, el que no está en el verso.