30 dic. 2007

Anoche,

Masticando segundos,

Combinando resecos pezones y una gaviota,

Inflando soledades con araucarias ebrias,

Anoche,

Sueño, vigilia, y entre ambos ¿Qué?

Ropas para un verano espinoso,

Arterias que miden el tiempo a su manera,

Anoche,

Nunca se hizo siempre y si se hizo no.

Aquella estrella recorrió el cielo para que no la miremos,

Anoche,

Olores de césped recién cortado,

Articulaciones adheridas a un cajón de madera,

Almíbar y el frío que siempre tiene la pared del baño,

Anoche,

Alfombramos ese espacio que se ensancha,

Jinetes derretidos en esa campana, jinetes si,

Luces desde tu estomago encandilaban silabas negras,

Anoche,

No amaneció nunca,

Ni lunas, ni firmamento,

Como esas olas que se pierden entre olas necias.

27 dic. 2007


¿Que has visto oráculo que desde entonces no puedes parar de gritar?

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23 dic. 2007


Intensa reyerta estelar sobre silla desencajada

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Página 23, Capitulo 17, tercer tomo,

Acunando a sus despertares comenzó a caminar en aquella lengua interminable, turbia,

Arterias de madera, sus pies, atolondrados siempre,

Arrasaban metros y metros en una sensación de espacio derretido,

Volviendo invisibles lustrados zapatos de nudo de corbata prolijo,

Titubeante, con el miedo mordiendo el mismo esternón y la misma medula tierna,

Creyendo que iba descreyendo y descreyendo que iba creyendo,

Alterado su mirar, fatigadas sus antiguas certezas, llorados sus muertos y no muertos

Sangre latida, sangre sangrante, sangre sin color en un cuerpo de fiebres y tejido,

Jamás con paso firme, siempre cayendo, siempre volviendo a ir,

Sabiendo sin ojos que las luces de la ciudad iban cayendo en un barro liso,

Con el temor de espina de un dios que derrite su mascara detrás de otro y otro,

Entendía porque dios había sido necesario, entendía que jamás entendería detrás de dios,

Mil cruces, mil estrellas, mil ángeles vomitados al borde una herida nítida,

Sin detenerse, riendo con el recuerdo de alguna vez superhombre, ardiendo gotas,

Solo,

Solo y cuerdo, solo y loco, solo, sin volver atrás, sudando certidumbres de voces firmes,

Con un astillero de dudas, con gritos y arrojando palabras al fuego de sus piernas,

Arrancándole poemas a esa luna tan cantada, a ese sol tan bienvenido,

Con manos hinchadas y lastimadas por consonantes y vocales ateridas,

Doloridas todas sus espaldas, con caídas, sin aquel peso de una cruz obligada,

Acercándose al borde aquel donde las voces pierden todo eco,

Donde la pluma de cisne se vuelve invisible, y la palabra destrozada por un abismo filoso,

Arribando con tanto temor, desde la piel al hueso, en donde la saliva lastima y hiere,

Allí donde no queremos estar y estamos, más allá del teatro de los dioses primigenios,

Temblaba, como temblaba aquel cuerpo, frágil, fuerte, en el borde, en el borde,

Atrás, millones de hombres con cotidianos trajes para ver siempre el mismo día,

Atrás, millones de seres que no veía se mostrarían desnudos de palabras y de olvidos,

Siempre la voces de hierro y mármol advirtiendo, siempre,

Locura, insanía, herejía, insanía, locura,

Sus pies no oyen, sus músculos no escuchan, su paso, su caminar, su ir,

Con fuerza de corcel, con fuerza de jinete, no, con fuerza lenta, de hombre cansado,

Sacude las palabras tibias, que se deslizan sin inventar ninguna metáfora,

No mira atrás, quizás porque ya se encuentra en un lugar sin adelantes ni costados,

Temblando universos ingresa al lugar donde la luna no tiene nombre…

20 dic. 2007

Estaba navegando y pasé por el blog de Feripula, vi una imagen de unos árboles y salió esto:


No te inquietes. Siéntate en una vereda de viento tierno y espera.
Olvida el reloj, los billetes de cinco pesos y las biromes. Espera como lo hacen ciertas piedras redondas, ya veras que el universo se de vuelta como un pulóver viejo. Entonces la rígida piel de los árboles se volverá labios de maestra de segundo grado enamorada. Enormes, con sus hojasojos que solo pueden ver la luz de los horizontes olvidados, con sus manos de savia arremolinada, con sombreros de cielo carmesí.

Ellos, los árboles saltarán por arriba de edificios grises dando risotadas de no cuerdo, amasaran pavimento negro alquitrán para crear corazones agitados, sazonaran con flores diminutas las miradas de los que no ven viendo.

Ellos, secretos de madera y verde, susurraran historias de tiempos en que no había pies, ni rodillas. Ellos, piratas de veteadas sombras gritaran todos los nombres de los perros infernales y algún conjuro secreto para crear un solo romance entre dos humanos.

Ellos, no hablaran ni de sierras, ni hachas, ni de talas, solo te miraran un instante y compartirán el dolor de los caídos y caídos en los bosques, en las Junglas.

Ellos no sueñan con muebles de huesos nuestros. Ellos sueñan humus y polen dorado.

Pero… Entonces alguien te tocara el hombro, te mirara con rostro “de vuelve ser cotidiano” y buscaras unas monedas para el colectivo y quizás vuelvas a tu casa a mirar televisión.

15 dic. 2007

Yo, rodilla.

Hoy concentré todo mi ser en mi rodilla derecha.

Así, literalmente. El resto de mi cuerpo pasó a ser nada más que materia no animada.

Es una experiencia mística inevitable me explique a mi mismo, también se me pasó por la cabeza que no me enamoraré mas en la vida, pensaba eso y que no estoy tan seguro de cualquier afirmación, y que mi corazón enchapado pierde liquido y chorrea sobre mi páncreas, y vaya a saber que daños perduraran en el páncreas y cuales en el corazón, esto pensé mientras me iba transformando en ese cúmulo de articulaciones y huesos a 40 o 50 centímetros del piso que permiten ese movimiento bisagra típico de los miembros inferiores del ser humano. Intente reflexionar sobre ciertos puntos del Renacimiento italiano, con suerte dispar, o mas bien sin ninguna suerte, pues se ve que morfológicamente mi rodilla no tenía idea de que era el renacimiento, volví a recordar a aquella Joven de cabello negro, mujer amada de joven, que ahora ya mujer vive en Canadá y que sospecho que una vez al año visita mi blog desde Irán. No se bien como enlacé este pensamiento ya ubicado entre fémur, tibia y peroné con los ejercicios que debe hacer un centrodelantero a la antigua con su rodilla desarticulada a patadas. No pude dejar de recordar que mi primer y única mujer y ex mujer es una muy buena muralista. También mastiqué elucubraciones acerca del rítmico sonido líquido de los meniscos en el ejercicio de salto de rana, que fue un descubrimiento increíble, y digo salto de rana imaginado porque recuerden que mi cuerpo permanecía inanimado. Ser rodilla me sensibilizó por cierto y siguieron viniendo y yendo (¿hacia el tobillo?) recuerdos diversos de mujeres cuyos nombres empezaban con “A” No fueron destacables los reiterados intentos de implementar una siesta rotular y menos que en mi ser rodilla siguiera pensando en el placer de las cucharitas invernales, en el cual la rodilla, por cierto, tiene un papel fundamental. En un momento dado creí experimentar una excitación de los tejidos, como si cierta sensualidad se hubiera detenido en ese lugar huesudo, ¿Debido a tanto recuerdo y senderos sinuosos donde se pierden y reencuentran pensamientos tan disímiles como un pavo real físico culturista y un tablero de ajedrez de chocolate blanco? No es tampoco destacable el deseo de ser muslo que experimentó la zona rodillezca en algún momento, tampoco es destacable que recordara que cuando era chico salía a ver las estrellas en verano y al escuchar el sonido de los grillos creía que eran las estrellas que cantaban para mí. Tampoco es de primerísima necesidad la acción de intentar un cuestionamiento a la existencia lisa y llana de una rodilla media y si una rodilla budista supone que reencarnara en cuello o bíceps.

Mas luego, harto de tanto tejido conectivo junto e involucrado con/entre pensamientos bastardeados acerca del amor fou, volví a ocupar el cuerpo completo cuyo entumecimiento fue de un nivel elevado y me obligó a cargar con un dolor lumbar por unas horas (que no intentare diseccionar en lapsos menores de tiempo)

Agradezco al departamento de pediatría del Hospital de Olivos, a Matte Kudasai de King Crimsom, y a medias Ciudadela que hicieron posible esta experiencia.

9 dic. 2007


Primero vi la idea hecha por otro artista pero no con zapatillas. El nombre es “Zapatilliensis Rollingus”

Pero quería agregar algo que me pasa como artista y como persona, creo que el mundo no va a soportar mas la manera en que nos relacionamos con él, con ese consumo devastador en el cual el planeta se convirtió en un enorme dispensador de recursos naturales para sostener nuestra manera de vida.

Tanto el calentamiento global, dato que ya no se puede negar.

Deforestación y despilfarro de agua.

La polución provocada por nuestra manera de producir y las contaminaciones puntuales, Justo ayer leía que un barco en Corea derramó 11.800 toneladas de petróleo crudo y la región dañada se encuentra en las proximidades del único parque natural del país, Taean Haean, una zona turística y pesquera con una costa de 530 kilómetros de longitud y un conjunto de 120 islotes, además de una treintena de playas.

La crisis energética que no es solo argentina, y nos muestra un futuro cercano bastante comprometido. (El que quiera busque “ Peak Oil “ o Cenit del petróleo, y crecimiento exponencial de consumo y producción)

Todo esto me hace ver que no vamos por buen camino. Todos estos puntos anteriores no están solo pronunciados por fanáticos ecologistas, desde hace un tiempo están apareciendo notas sobre estos temas en los diarios principales de Europa y EEUU.

Pero lo más importante que siento es que yo debo cambiar, en mis hábitos de consumo, en mi manera de pensarme frente al mundo. Quizás yo y más yos, hacen un nosotros. Y ojo que en muchas cosas estoy como perdido, lleno de contradicciones que hace no mucho tiempo atrás no tenía, muchísimas formas de pensar se están quebrando dentro mio cada dia. Y repito, y quizás a ustedes les pasé lo mismo, estoy con más incertidumbres que certidumbres.

Ante esta nueva perspectiva no me queda otra que saber que no quiero ser un “ Homo Consumericus” como definió Gilles Lipovetsky.

El problema se nos presenta de esta manera: Si no cambiamos nosotros en un futuro muy cercano lo hará la naturaleza, a su manera, sin miramientos, sin contemplaciones, abruptamente quizás. Y no hablamos de 100, 50, 20 años, hablamos de 10 años o quizás menos. Muchos dirán: ya los científicos encontraran el camino para una solución, o estas exagerando son noticias alarmistas, sos un apocalíptico bajoneante, etc.

Yo solo les pido que miren, que busquen información de distintas fuentes, comparen.

Les copio el link aquí del editorial de El ecologista, revista española, trimestral.

3 dic. 2007



Elefante hecho para demostrar

Que sé dibujar elefantes.

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Luna come soles, sol lame lunas,

Miedo de piel, miedo de carne, miedo de hueso.

Escapes, otoño, hallazgos, follajes.

Ni si ni no ni ni ni ya ni yo ni fu ni fa.

El sol arrastra cielos y grillos, verdes y Estambul,

La luna cubre lomos y estepas, resfríos y cartón.

Cortezas intentadas entre tantas tardes noche, noche noche. .

Madrugadas, pies fríos, voy vengo aquí acá.

Madrugadas, imágenes redondas, almohada enemiga,

Tímpanos insomnes, alertas de asteroides, pestañas heridas.

Un rostro, caballos, cometas, asfalto y ese rostro.

Mañanas.

Mañanas y un ojo.

Mañanas y ambos ojos.

Siempre antes del despertador.

El cuerpo, su peso, un pie, la otra pierna.

Viejo sendero de la cama al baño.

Y el espejo…

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