3 dic. 2015

Somos un montón de bacterias empecinadas,
Increíblemente empecinadas y astutas,
Unidas en destino multinupcial y hasta la muerte,
Desde que nacen se unen y caminan al lugar destinado,
Vaya a saber porque magia son piel o musculo o neurona,
Con sabiduría nos han hecho creer que somos singulares,
Que somos humanos, como vemos a los gatos o ballenas,
Con destreza sin igual concibieron el dolor y el placer,
Hasta la lagrima y la risa, la ira y el deseo, la dicha y el sudor.
Ellas nacen y mueren sin pena, hacen y hacen sin cesar,
Mueren y viven más allá de nuestra ilusión de creación y muerte
Muchos dirán que esto es blasfemia pero la religión no las roza.
¿Por qué nos sorprende la posibilidad de un marciano?
¿Por qué no nos maravilla este milagro diario?
Es por esto que acabo de nombrar que creamos "el cotidiano"

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