24 sep. 2011

Un galgo me interrumpe, dejo de nadar entre estómagos y sal,
Creo un ladrido repetido, escapo y me oculto detrás de un tibio beso,
Vuelvo a mi casa con mares bajo el brazo, descanso, descalzo,
Ordeno mis órganos en el placar, impares cifras me lo impiden ¿Cómo?
Los mares huyen por ventanas confiables y estrictas, se fueron, Ufa,
No los extraño, sé sus nombres, conozco sus atardeceres, lo saben,
Pasaron mil años desde el último renglón, no lo sabías, si mil años,
Recojo la sombra de los vuelos de un avestruz, este vuela, si,
Sus sombras son atroces, espesas, entre azul y verde anís,
No plancharé las sabanas de té verde ¡que desastre! ¡Mal ejemplo!
Mi maestra me decía: No conseguirás novia si pintas con tu nuca,
Cien veces: No pintaré los paladares de las avispas con mi sien,
Era con mis nucas quise decir, otras cien, otras quinientas, cien mil,
No te distraigas me grita un buey de carey y me señala la luna arrepentida,
Respeta la métrica, las formas, los tonos de estos versos, de estas letras,
No son versos, son retinas que flotan en almíbar que flota en tu costado,
Técnicas, decires, leyes, reglas, higos, pezones, uñas y eructos mal dormidos,
No mezcles, no deshagas, líneas, solo líneas rectas y ángulos de noventa grados,
Viajo hasta Venus consigo Venusia venusiana, el negro se emborracha, rio, rio,
Ahora sé quien soy… pero soy no reconoce a Sé, y ahora no es el ahora de antes,
Te he besado, no lo sabes, te he besado y crees que estoy tan lejos, niña,
Sonrío y no hay sonrisa en el espejo, no hay hoyes, solo el beso.

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