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25 mar 2016
21 mar 2016
La tinta invocó al invisible tan rápido que no pude saltar,
Yo no pedí por el obispo sordo, ni por las flores,
La claridad es el esófago del único león que existe,
El agua que nos brindaron salpicó y manchó mis manos,
Me pegaste con un puño repleto de gelatina dorada,
La tinta rechazó la pluma, ya no soy artista, ya lo sabes,
Las horribles estrofas buscan sus botellas y el mar colgado,
Alguien murió pero su rostro se enterrará en otra tumba,
Alguien murió y dejó una camisa deshecha sobre el cemento,
Alguien murió pero hay nueva sonrisa y un futuro hedor guiña el ojo.
Yo no pedí por el obispo sordo, ni por las flores,
La claridad es el esófago del único león que existe,
El agua que nos brindaron salpicó y manchó mis manos,
Me pegaste con un puño repleto de gelatina dorada,
La tinta rechazó la pluma, ya no soy artista, ya lo sabes,
Las horribles estrofas buscan sus botellas y el mar colgado,
Alguien murió pero su rostro se enterrará en otra tumba,
Alguien murió y dejó una camisa deshecha sobre el cemento,
Alguien murió pero hay nueva sonrisa y un futuro hedor guiña el ojo.
13 mar 2016
Tiemblan demasiado las manos del viejo, su rostro tiende al
azul, sus manos parecen de vidrio pero no son inquebrantables, adjetivo este que
le brinda una característica valorable, no,
solo no se quiebran, tiemblan y tiemblan buscando recuerdos mentidos,
exagerando amores perdidos, dando lugar a ciertas valentías que jamás existieron,
sus ojos impresionan, observan los objetos algunos segundos después de
mirarlos, abre y abre la heladera picoteando y picoteando como aquel ave de
Sísifo, el sonido de los envases lo delatan, viene nombrando tanto a la muerte
que esta se seca y se raja y se olvida de llevarlo, de tanto gritar dolores se
van vaciando de ruido, ¿da tristeza? ¿Molesta? ¿Quizás la ignorancia se vuelve
certera ante este cumulo de tendones demasiado simulados de dolores y quejidos?
Nombrando las posibles maderas de su
féretro futuro trata de simular su pavor por la muerte, se agita cuando habla
del dinero escondido en una casa que ya no existe, su próstata es tema favorita
de sus monólogos entre paredes que nunca vieron ni pintura ni cal, que habita
solo de tanto escupir ínfimas letras saladas y filosas, repletas de verdad
forjada al rojo en su estómago lleno de pez, cuando se recuesta parece que se
volverá piedra pero siempre vuelve para llenar el agua inexistente de quejidos
imitados al diablo, vuelve a aparecer la heladera, ese estomago que abre y
desabre, y donde las manos son rotundas en el momento de tomar el alimento que
harta, el vino no se toca, es el templo necesario, es el objeto dios, el
avinagrado recuerdo de un Cristo dañado, los pies que han olvidado sus formas y
sus uñas, que pueden atravesar filos sin inquietarse, que rezan al equilibrio
al sendero repetido de la habitación con cuerdas pero sin relojes, en el camino
al baño un diente de oro que estuvo acompañado en algún momento por un coro de
marfil siniestro que se fue marchando de a poco. El diente dorado fue guardado
por la avaricia constante, escapa como un caracol desesperado que escapa del
faraón. Tiemblan las manos y tiemblan y tiemblan, no tiembla el tiempo, no
tiembla.
22 feb 2016
No es el azul, ni el rojo, tampoco el alfiler inflamado,
No es la lluvia de gotas rellenas de horizontes “sí señora”,
No es el parpado transparente de un niño atropellado,
Tampoco es “yo”, “tú”, “él”, entonces…
Acomodaremos, los acertijos a la derecha, el perro en el centro,
Los tibios paladares de soldados inexpertos arriba del sur,
Las mentiras al té tardío, demasiadas, hervidas por demás,
La vida es demasiado joven en un universo indirecto,
Tan estúpida como para inventar la palabra “cierta vez”,
Tan necia que parió ciénagas en los labios de los “no sabios”.
15 feb 2016
Trece bueyes debajo de una lengua escondida,
La puerta de la agonía reptando sobre un ala empiojada,
El ojo serio escupe vigas y alfileres, el otro ni se mueve,
La muerte tiene un pie un poco más grande que el otro,
La vida tiene un pie un poco más chico que el otro,
Cristo no tenía tanta sangre para tantos crucifijos,
Preferiría estar de pie pidiéndoles perdón a los peces,
Sentando a los discípulos a sus pies y diciendo en voz baja:
“Una siesta es mejor que un arbusto con higos y granadas”10 feb 2016
Una vena fatigada y mil anzuelos clavados en las inútiles
retinas.
Sus párpados y la espuma, el dolor de la sal, sus lenguas salpicadas,
sus pies apartados buscando nubes, encontrando ojales y una orilla.
¿Regresará? sentado, con su cigarrillo hundido en mar de leche,
¿regresará? el cuello quebrado, la enorme astilla suturando sus cabezas,
¿regresará?. Una infinita fila de lomos blancos de caballos ensillados,
sus rosas de hojaldre y ese tobillo serio, rojo, dolorido ¿imaginado?
Inventa una cabeza que escupe espinas que devoran espinas vegetales,
inventa un esófago azul, con almidón y fuego le quita lo rugoso,
inventa manos torpes y una máquina que convierte piel en gajos.
La vieja acostada masticando amores sin tragarlos, sin sentir su sabor,
la vieja pies de luna acaricia la nuca, se guarda la moneda, empuja,
la vieja vientre de aceites lo ha elegido y sonríe con sus dientes en la mano.
Suplica crear un dios para sentirse creado, no sabe moldear alas ni cielos,
No está perdido, conoce los rituales de todos los árboles del bosque,
sus brazos ya no están.
No recuerda como se respira…
Sonríe.
Sonríe y escucha el remo,
sonríe y la barcaza golpea el muelle,
sonríe y la laguna hierve ese escarlata perpetuo.
Sus párpados y la espuma, el dolor de la sal, sus lenguas salpicadas,
sus pies apartados buscando nubes, encontrando ojales y una orilla.
¿Regresará? sentado, con su cigarrillo hundido en mar de leche,
¿regresará? el cuello quebrado, la enorme astilla suturando sus cabezas,
¿regresará?. Una infinita fila de lomos blancos de caballos ensillados,
sus rosas de hojaldre y ese tobillo serio, rojo, dolorido ¿imaginado?
Inventa una cabeza que escupe espinas que devoran espinas vegetales,
inventa un esófago azul, con almidón y fuego le quita lo rugoso,
inventa manos torpes y una máquina que convierte piel en gajos.
La vieja acostada masticando amores sin tragarlos, sin sentir su sabor,
la vieja pies de luna acaricia la nuca, se guarda la moneda, empuja,
la vieja vientre de aceites lo ha elegido y sonríe con sus dientes en la mano.
Suplica crear un dios para sentirse creado, no sabe moldear alas ni cielos,
No está perdido, conoce los rituales de todos los árboles del bosque,
sus brazos ya no están.
No recuerda como se respira…
Sonríe.
Sonríe y escucha el remo,
sonríe y la barcaza golpea el muelle,
sonríe y la laguna hierve ese escarlata perpetuo.
6 feb 2016
4 feb 2016
Solo los humanos le hemos dado forma, habla, y vida a la muerte. El resto de los seres vivos ni saben que finalmente la muerte es más o menos importante que comer, que escapar, que atacar, que dormir.
Ha sido nuestro miedo el que ha inventado le irritante despedida, la intransigente perdida, las barcas, los oscuros hábitos, la guadaña, los búhos, las tormentas, el bestial fondo del mar, los ojos de los lobos.
Poco sabe la muerte sobre estas cosas, poco sabe la muerte de rezos o promesas.
Poco sabe la muerte de que se la llama “Muerte” y que es tan temida, no hay lengua que la llame o que la aleje, solo “es” porque somos “Yo, tú, él, nosotros, vosotros, ellos” los que de manera extraña le insuflamos vida.
Rumiando células a las que ha secado sin parar, durante todo el trayecto, sin poder con nuestras sentencias alejarla de los cuerpos y con el olvido aguardando paciente, observando la proximidad de los astros.
CL
31 ene 2016
Abre los ojos y al pestañear miles alitas de mosca caen en la almohada. Un príncipe puede matar avispas con su nariz, apilar sus exhalaciones y apilarlas en un cuarto oscuro del palacio, pero nunca, nunca, dejar caer alitas de mosca desde sus ojos y menos en octubre.
El Rey piensa en un castigo, toma años de rotundos pensamientos, finalmente el Rey decide: abrirán el vientre del príncipe y colocarán un pequeño puerco espín y cerraran su vientre con hilos maldecidos, mientras tanto el príncipe ya está pensando como indicarle al puerco espín como atravesar su cuerpo y alcanzar la boca, porque es la boca la que come, habla y escupe, cuando llegue el momento escupirá el puerco espín de madrugada y a la mañana siguiente miles de alas de mosca caerán en su almohada.
Carlos leiro
El Rey piensa en un castigo, toma años de rotundos pensamientos, finalmente el Rey decide: abrirán el vientre del príncipe y colocarán un pequeño puerco espín y cerraran su vientre con hilos maldecidos, mientras tanto el príncipe ya está pensando como indicarle al puerco espín como atravesar su cuerpo y alcanzar la boca, porque es la boca la que come, habla y escupe, cuando llegue el momento escupirá el puerco espín de madrugada y a la mañana siguiente miles de alas de mosca caerán en su almohada.
Carlos leiro
29 ene 2016
Los gestos resbalan rumbo a una pegajosa serpentina,
Saliva helada, una mirada testigo,lengua almendrada,
Las manos pelean por anillos que nunca fueron “siempre”,
El gran manto violáceo arroja mucosas mentirosas,
¿Quién se lleva los nombres? ¿Los latidos? ¿Las pestañas?
Un brazo cae y rueda hacia un porvenir sin lenguas,
Un cuello inagotable dobla las angustias y las seca al sol,
Entre hombros se instalan las estrellas y unas aves,
Ya sin piernas penetra en una jungla ubre y savia,
La espalda se aleja sin tener memoria de las noches,
Solo queda un juramento, pero no la fe del que lo hizo.
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