
¿Como sabrá el recuperador de esperanzas cual es recuperable y cual no?
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PD: Gracias a todos por los deseos de recuperación. Gracias Venusina, Pamela, Eika, Caia, Simink , Si soy yo.
Un abrazo grande.
For information in english please send email to : carlosleiro@zc.com.ar
Mañana me operan de la vesícula, si todo va bien creo que el sábado a la noche estaré posteando.
Les dejo unas letritas
Un señor, blanca tela, blanco barbijo, lavara sus manos con más ahínco que Poncio.
Otro comienza un sueño de la mano de unos átomos, irá donde cometas impares repletos de boscosas laderas y montes iluminan una pradera transparente.
Un señor filo duro, firme pulso, separa piel de piel, tejido de tejido.
Otro vuela en mares terciopelo y sopla lluvias frías a desiertos, ojos, y cerezas.
Un señor sin darse cuenta se dará cuanta de que desconoce los adentros,
Otro romperá rocas de miel con sus soplidos controlados y su mentón bien afeitado.
Un señor guantes de hule, prolija faena, extraerá piedras de esa luna interior y opaca.
Otro lavara pezones esponjosos con agua y sal sin saber que un viento de inmemoria viene limpiando duro y parejo.
Un señor frente mojada, sonrisa libre, dará una orden cuyo ultimo destino será una cama numerada.
Otro, luego, abrirá los ojos, atontado, de regreso entre paredes limpias y suaves sabanas.
Ambos dos remontaran caminos sin saber bien que pasó aquella mañana.

Ella lo descartó por no tener auto
El presiente en ella una rompepelotas
Ella ya pensó varias veces: ¡Que pelotudo!
El ya pensó varias veces: Lo único que tiene es un culo bárbaro
Al fin de la noche irán a la cama, de manera gris y rápida, luego no se verán nunca mas.
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Deja que un gato te asesine,
Que mastique todos tus intentos.
Arrójate por el cuello de un suspiro,
Y entierra tu mirada en tibios dedos.
Deja que un gato te asesine,
Que un perfume acribille tus recuerdos.
Elige un rojo y escápate por él hacia “No importa”,
Y encuentra una playa, sin nombre, con sabor lengua.
Deja que un gato te asesine,
Y arrastre tu sangre a lambetazos.
Transfórmate en uña cortada y bien filosa,
Y cuelga tu piel…
Cuelga tu piel húmeda…
Cuelga tu piel erizada…
Cuelga tu piel de una nube…
Cuelga tu piel y ya.
Después le pienso un titulo
A la mañana respiro, al mediodía me muevo, a la tarde transpiro, a la noche como, y en ese ratito entre la noche y la mañana duermo.
Solamente puedo hacer una cosa a la vez, cuando respiro no puedo hacer otra cosa, cuando como nada mas puedo hacer. Cuando me muevo es igual.
Una vez trate de moverme mientras respiraba. No sabes, mamita querida, me tuvieron que internar. Gracias a Dios y los doctores de la clínica pude volver a la normalidad.
Por supuesto que ahora es mediodía porque si fuera de mañana no podría estar escribiendo esto.
Recuerdo cuando me puse de novio, no fue una buena experiencia, yo la quería, creo que ella también.
Pero claro , ella transpiraba de mañana , dormía al mediodía , se movía de noche, y comía de madrugada. Puse todo mi esfuerzo en aquella relación, la amaba profundamente, pero no prosperó, una pena. La vida es así. No se como es así , pero bueno es así.
Pucha, ya estoy empezando a transpirar y no quiero sufrir otro colapso. Los tengo que dejar. Ha sido un gusto, hasta prontito.
Carlos Leiro

No.
Nadie puede hallar lagrimas mañana,
Ni susurradas voces que miran hacia abajo.
No.
No saben de cansancio de talones,
No saben de las incesantes y pequeñas muertes cotidianas.
¿Ya te has ido?
¿Has desarmado tu esqueleto y estirado tu húmeda piel?
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Perdido en un bosque de pestañas,
Al amparo de una gota de mar salado y bajo olvido,
Hay una flor sin huellas, sin entrecejo,
Ay de una nuez que nunca se detiene.
Esa piel cortadora de tardes quietas y un dios,
Que siento como un tarascón de olvidos opacos.
Pequeños senderos secos, arrojados a un costado.
Aguas que esperan transparencias, sentadas en la sombra del pétalo.
No sé de poemas, ni de prosas, apenas
Palabras escupidas por dedos que hoy no tiemblan
Mordido y mordido una y otra vez,
Carne quejosa y vidrios en las letras.
Destellos de vida en gajos,
Espesor de mil ciudades,
Mis pies, tan lejanos siempre,
La espalda, grito y no decir,
El desorden, y un gato quieto,
El aire pesa mas al pie de la cama,
Debajo de mi pie un delgado paraíso,
Sostenido, vaya a saber como, sobre un infierno inundado,
No puedo detener mis manos,
Arrancaron garganta y una espera,
Imagino mi óseo caminar y río,
Imagino mi óseo caminar y lloro.
Sangre es la palabra de la vida,
Sangre es la palabra de la muerte.

Pensé que aun estaba aquí, pero me había ido hace tiempo.
Un leve recuerdo del borde de una hoja, aun verde.
Los pasos que da un imaginado ser antes de dormirse.
Ese oscuro resto de una nube que se deshace en un rincón.
Ya me había ido, dejando las toallas tiradas en el baño.
Había soñado con alas esa noche, y también con mis dedos inquietos.
Pero eran sueños descosidos, desordenados, con salitre.
También en aquel día estuve enamorado de tus manos,
Tomé ese recuerdo y lo soplé, ojala que seas mar .
Hay de esos momentos en que te vas y aun no te has ido.
Las manos en los bolsillos, y sin saber como eran mis ojos.
Mis pies hacían formas en el suelo, mi piel incomodaba a mi camisa.
Ardían un poco las paredes de mi corazón, ardían también algunas venas.
El sol no daba entender si era temprano, y no mire el cielo.
Agachado, tomé un poco de tierra, cada yema la sintió diferente.
Recordé gorriones vivos y uno muerto por mí, quizás hace siglos.
Alguien vino y lloró despacito, muy despacito.
Mi piel ya se había desecho, no dolía.
Una mano limpió aquello que había mirado.
Una boca soplo aguas verdes en mis pies.
El piso se deshizo pero sin miedo.
El horizonte se desvaneció con tiempos de caracol,
Alguien, con sumo cuidado, lo dobló y lo guardó en mi boca.
Lloré, mil días, lloré calmadamente.
Limpiaron mis entrañas y entre dos las llevaron a un rojo de cadmio.
Con caricias desarticularon uno a uno huesos viejos.
Alguien se acerco tan cerca,
Con un beso,
Desato todos mis recuerdos y lamió mi ultima mirada,
Cientos de velos opacos cayeron a un manantial,
Y lo que fui ya no fue mas.



Despierta antes de despertar
Relojes, teléfonos, timbres, alarmas, agendas inyectables a corta distancia,
Muerde rápido y olvida rápido el sabor metálico del rojo apuro,
No hay tiempo, no ves que no hay tiempo, no hay tiempo.
Tu saliva es más y más espesa, y tu piel herida de segundos fatales ya perdidos.
Mastica rápido, traga, llega, vete, sigue, y no olvides tu mascara de espontaneidad,
Atrasado, siempre atrasado, vístete rápido y a la mierda con Napoleón.
Juguemos en la tierra mientras el cambio climático no esta.
Llama ya, no escuches, solo habla, impone,” be a manager”
Compra pilas, buen aliento, sudor transpirado a mano,
Compra I-phones, agujeros azules, cordones umbilicales que combinen con tu camisa,
Compra piel tensa para tu cuello y una abrumadora sonrisa de noche lunosa, si lunosa,
Compra cajones de mesita de luz con recuerdos bien ordenados y un alfiler,
Siempre es bueno tener un alfiler si sé esta a ritmo, no pierdas el tren,
Nunca pierdas el tren, y si lo corres por el anden y lo tomas en el ultimo segundo mejor,
No importa que el maquinista disponga arribar su maquina al hígado de un cadáver morado,
No debes perder el tren. Jamás.
Juguemos en la arena mientras el verde se va.
Se va.
La pequeña hoja se deslizó, simple y certera,
Demasiada filosa para ser hoja, demasiado filosa,
El tajo, firme, comenzó en la frente,
Sin pausa termino en el muslo derecho.
¿Cuántos olvidos pueden escapar de tal herida?
Trato de acostarse para despertar.
Intento enloquecer su piel para hacerla sentir uña,
Intento también que su sangre creyera en algún milagro pobre,
Ambos intentos zozobraron.
Su porvenir se evaporaba hirviendo todo aquello que nunca dijo.
Su pasado se hizo tela y viento,
Sudor y madre
Arena.
La hoja alcanzó el suelo cuando él ya no era.
Tengo estas letras para comunicarte algo que llevo dentro de mi pie derecho,
Al acabar de escribir la frase anterior ya me he ganado el descrédito de muchos lectores,
Bueno una gran parte de los pocos lectores que leerán esto.
Porque no darán cabida a que mi pie derecho tenga en su interior un mensaje aclarador de verdades o con cierto grado de veracidad universal.
Porque en tiempos de tetas caídas que vuelan a las nubes por medio de actos quirúrgicos
De narices aplastadas contra parabrisas en madrugadas alcohólicas
De rivotriles y sertales compuestos vía intraangelical
De grandes hermanos que habría que excomulgar a galaxias lejanas
De árboles ni tenidos en cuenta y de llamadas perdidas
Mi pie derecho dice…
Ahora no te digo nada, dice.
Mira vos.

Mi pie y mi pierna discutieron,
El deseaba pisar tierra firme, sin calzado.
Ella deseaba arrodillarse sobre agua espesa.
La discusión no tenía palabras,
Pero músculos y tendones se agitaban y temblaban, también temblaba el piso.
La pierna se contractura para evitar que el flujo sanguíneo llegara al pie.
El pie recordó un verso relatado por un idiota en televisión que hablaba de movimientos toracoabdominales y trató de aplicarlos a los músculos piernoideos.
La pierna empezó a sacudir al pie con el mas amplio deseo de despedirlo del cuerpo al que ambos pertenecían.
El pie jadeaba y rezaba a un mismo tiempo, jadeaba porosamente, rezaba a un dios pie.
La pierna se partió, el pie partió.
Cansado de mis extremidades que actuaron como revulsivo de mi crisis intrínseca,
Mire un rato televisión y me dormí sin pensar en osatura alguna.
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Perdí mi centro,
Ayer una mujer botox dijo eso,
Yo también, yo también, perdí mi centro.
Bueno, también mi costado derecho,
Remataron mi oriente anteayer,
Y mis extremos están en una vidriera,
Extravié mí atrás en un sueño glaseado,
Mis bordes desertaron hacia algún interior,
Mi base es una gaviota arrojada contra un vidrio,
Cierta periferia persiste atolondrada,
Mi más alto se estrelló en un Boeing 767,
Jamás me enteré de algo parecido a una circunferencia,
¿Cual es el espacio que ocupan los gritos?