28 nov. 2009

Mi piel se derrama viscosa por un pensamiento tan simple,
Desnudo de ella descubro un cielo dulce, pero no demasiado,
Rumbo a ser miel salada chorreo viejas pesadillas,
Claro que existe una angustia espinosa rodeando el recuerdo de mi garganta,
Mis dientes están tan pegados, caramelos de limón,
Esa pequeña soledad de los huesos descubiertos
¿A que mar irán mis aguas?
¿Y las mariposas rojas de agua y hierro?
¿Ya me voy o estoy llegando?
Hay otros ríos, lo sé,
Pero no dejo de ser estas pequeñas olas sin demasiada espuma

2 comentarios:

MaLena dijo...

Me derrumbo fascinada ante sus decires.



M.

Carlos Leiro dijo...

que puedo decirte, muchas gracias Malena

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