¡Que mañana!
De mi ojo brotó un silencio,
Un silencio sin dientes,
Quise morderlo, lamerlo, mascarlo.
Ay, cayeron sobre mí seis horas completas,
Recubiertas de saliva y té,
Tomé con mi pulgar e índice mi tierna nariz,
La coloqué en una roca, ni cercana ni lejana,
Déjala que respire aire de mar,
Estas durmiendo, no escribes,
Tus dedos fueron traídos al teclado uno a uno,
Claro que los gatos ayudaron,
Tan lastimados de comerme pellejitos,
Salgo,
Mis diez dedos y yo, sin contar los de los pies,
Un Rivotril se tragó el final para bajar su angustia
Me gusta mucho tu surreal manera de decir.
ResponderBorrarAbrazo.
MaLena
Muchas gracias Malena!!!
ResponderBorrarQue bueno leer un comentario tuyo!