
Estoy sentado en el borde de un sueño
En el cielo siempre hay un joven con corbata de seda,
Quiere aserrar uno de los cuernos de la luna,
Transpira y rezonga por su traje Armani.
A mi lado una ilusión húmeda duerme lamiendo la arista del sueño
Una joven, con cabello francés, abre su vagina rosa,
En ella se ha cobijado un aleph tecnológico y el sueño de un Tokio sin Mishima,
La bella joven baila sobre un suelo transparente tan fino
Como el espacio entre sus botas púrpuras y el piso.
Puedo ver bajo su danza de Odile un montón de árboles caídos
Tallos, ramas, hojas y raíces cantan , cantan
Con lengua verde, negras letras de negros blues algodoneros.
Estoy sentado en el borde de un sueño
Y a lo lejos se prepara un desfile de mil caballos de Troya sin aqueos ni troyanos
Acero, filos, barro y sangre
El sonido de tendones cercenados llega más allá del gato que es horizonte
Puntas, sudor, piedras, y cortes
El olor a dientes arrancados desfila frente a los gritos tenores puestos en fila india.
Estoy sentado en el borde de un sueño
Esperando no sentir la espera viscosa que precede a otra espera
Mirando sin mirar el sol e imaginándolo tibio aun
Rascando ese tobillo que pica para que crea que hay un alrededor real.
Estoy sentado en el borde de un sueño.
Oriel Zolrak
Es de las cosas que te he leído que más me han gustado.
ResponderBorrarUn saludillo
Gracias Marta. Andaluza, ¿ que tal sera el museo de bellas artes? Mucho Zurbaran.
ResponderBorrarUn beso
Me ha encantado esta imagen dalística y el texto que la acompaña, lleno de metáforas, de alusiones a Jorge Luis Borges y demás. Gracias por visitar mi blog y dejar un comentario. Ahora yo andaré por aquí para leerte de cuando en cuando.
ResponderBorrarsaludos desde México.
Lizzette